Hoy
es 14 de febrero, día de San Valentín, donde los enamorados parecen obligados a
celebrar su amor, como si no pudiese celebrarse todos los días.
En
este 2018 ha coincidido con el miércoles de ceniza, que también se celebra hoy.
Las palabras del sacerdote al imponer la ceniza “"Acuérdate que eres polvo
y al polvo volverás" nos recuerda nuestra finitud, nuestra cierta muerte
aunque no sepamos cuándo.
Aun
así vivimos como si fuésemos inmortales, dejando lo importante para más
adelante… ¡Cuándo acabe mis estudios! ¡Cuándo los niños crezcan! ¡Cuándo me
jubile!...
Y
cómo somos mortales, no hace falta esperar al próximo 14 de febrero para
celebrar el amor, lo podemos celebrar cualquier día. No hace falta esperar para
tantas cosas que dejamos para luego, cómo si fuésemos inmortales, para ese
tiempo futuro dónde estaremos liberados, ese tiempo que nunca llega.
Muerte
y vida están unidas, la conciencia de la muerte nos ayuda a vivir la vida con
mayor plenitud. Cada momento es un regalo, por eso lo llaman presente; cada
día, 1.440 minutos nuevos, que podemos vivir con plenitud.
La
ceniza también simboliza morir a lo viejo, a lo que queremos dejar atrás, para
nacer a lo nuevo, lo que queremos incorporar en nuestra vida. Igual que podamos
para que los nuevos brotes puedan salir con más fuerza.
Desde
el miércoles de ceniza tenemos 40 días de cuaresma hasta la Pascua, la resurrección.
Los cambios no son instantáneos, los brotes no crecen según podamos, hay que
dar tiempo para que lo nuevo se desarrolle, debemos dar espacio y cuidar la
semilla.
El
nacer a lo nuevo, el crear nuevos hábitos, nuevas formas de vivir, requiere
paciencia y cuidado, regar la semilla. No podemos tirar de la planta para que
nazca más rápido, la arrancaríamos, debemos cultivarla con constancia y dejar que
también el tiempo haga su trabajo.
Qué gran verdad, Nacho. Qué palabras más ciertas. Y ciertamente que viene muy bien que alguien nos las recuerde de cuando en cuando. Y mejor si ese alguien es un gran amigo, un amigo de siempre, una referencia en la vida de uno. Muchas gracias, Nacho, y un abrazo. Mnt
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