domingo, 27 de octubre de 2024

El día de 25 horas del cambio de hora

Te imaginas los días de 25 horas, una hora más al día para lo que quieras. A veces pregunto ¿Qué harías si tuvieses una hora más al día? Las respuestas más comunes incluyen dormir más, descansar, leer, hacer ejercicio, pasar tiempo con los seres queridos, cocinar con tranquilidad.

Cambio de hora de otoño - creada con ChatGPT

La respuesta revela lo que echamos de menos, lo que sentimos que necesitamos, lo que nos falta.

Pues hoy es el día, estamos en el cambio de hora de otoño. Esta noche cuando daban las tres teníamos que volver los relojes a las dos. Me encantaba cuando era más joven y eso significaba una hora más de fiesta.

Esa hora extra es una oportunidad, tiempo para descansar más, para hacer algo que posponemos o simplemente para disfrutar de una mañana más tranquila. Esta hora disfrutada puede generar emociones positivas, como alivio, relajación e incluso gratitud. Puede generar la sensación de tener un regalo de tiempo, lo cual puede mejorar temporalmente el estado de ánimo.

También pone de manifiesto como la hora de reloj es algo artificial, es una convección social, para llegar todos al cole en un momento determinado o a otras citas. Nuestro cuerpo no sigue inmediatamente ese nuevo horario, necesita unos días para adaptarse.

Quizá esta noche tengamos sueño antes. Si nos íbamos a la cama a las 23, pues a las 22 de reloj el cuerpo estará pidiendo cama, es su costumbre, no le vale que el reloj diga otra cosa. Es un pequeño mini-jetlag de solo una hora. Distinto de cuando cambiamos volando varios husos horarios.

Durante esta transición, algunas personas pueden experimentar irritabilidad, fatiga, o falta de motivación, sintiéndose desorientadas o “fuera de ritmo” en sus actividades diarias. Date tiempo, especialmente si tienes más años, con la edad, la adaptación nos suele costar más.

Con el cambio de horario de otoño, los días se nos hacen más cortos, anochece más temprano, lo cual puede afectar el ánimo. Un recordatorio del invierno que se avecina.

Espero que esta hora extra te haya sentado bien. Yo he dormido un poco más y después, pensando que hoy el día era más largo, he ido más relajado. Al final una hora más no se nota en el día, sigo haciendo más o menos las mismas cosas.

A ver si soy capaz de mantener el horario de verano, irme un poco antes a la cama y seguir levantándome a la misma hora, a leer un rato ¿Cómo piensas tú disfrutar de este cambio de hora?

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domingo, 20 de octubre de 2024

Corre que vuela

"Distintos tiempos, la misma mirada" - imagen cedida por el autor (Gabriel Briones Mardones)


Un poema, regalo de mi amigo Gabi

Por los viejos tiempos, por los tiempos que corren, por los tiempos venideros


Ser un ladrón de tiempo

al tiempo.

 

Apostar para ganarlo

para exprimirlo,

hasta el final.


No dejar las horas pasar para

sacarlo de donde no hay.


Para no perderlo

llegar siempre en hora.


Si ya ha pasado

no mueve relojes,

aunque si pasa,

todo lo cura.


Evitar momentos muertos,

sin matar el que te queda.


Poder disfrutarlo,

sin horarios.


Disponer de él,

sin que corra.


Impedir que vuele

pues oro es.


Abrazarlo para

que no escape.


Aprovecharlo sin restricciones,

para así poder tenerlo,

para ti,

para mi,

para siempre,

el tiempo.


Se volverá una macabra obsesión,

atenazante presión,

desde cuando un buen día,

algún inesperado suceso,

ponga sobre la mesa,

en plato frío y sin cubiertos,

la certeza de que

cada amanecer será uno menos

y que los días están,

ya todos,

contados.


El poema habla por si solo, así que no añado más. “A buen entendedor pocas palabras bastan”. Espero esa próxima publicación de su libro de poemas y de otros más, en los que espero ver esta poesía con su firma.

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domingo, 13 de octubre de 2024

Tanto aprovechar el tiempo nos olvidamos de vivir

¿Sabes que es la cronopatía? Pues es una palabra que al menos mi diccionario de Word no tiene. Me avisa y la subraya en rojo, para que la corrija. Será que se escribe de forma poco habitual.

Hace unos años tampoco era habitual el uso de la palabra procrastinar, casi todo el mundo se dejaba, y se deja, la r después de la c al hablar de la acción de posponer a un futuro de tiempo infinito. Parece que mañana nos va a dar tiempo a hacerlo todo. Al llegar mañana encontraremos la excusa para dejarlo para pasado.

No he encontrado el término cronopatía en el diccionario de la RAE. Si el de procrastinar, como aplazar, posponer, retrasar, postergar, demorar, retardar, dilatar o aparcar. Un montón de sinónimos para un hábito que a veces practicamos.

He escuchado el término cronopatía a Marian Rojas Estapé, propia de gente que necesita estar haciendo cosas y el “no hacer” les genera ansiedad. Podemos decir que es la necesidad del aprovechamiento patológico del tiempo.

Las personas con cronopatía experimentan ansiedad cuando no están haciendo algo “productivo”, ya que sienten que están desperdiciando el tiempo. Esta condición está relacionada con el estrés y la presión social de ser siempre eficientes, sin permitir momentos de descanso o disfrute.

Obsesión por aprovechar el tiempo que genera ansiedad e insatisfacción
Debo reconocer que tengo cierta obsesión con el tiempo. Para mi el tiempo es vida y desaprovechar el tiempo es desaprovechar la vida. Aunque a veces, lo mejor que se puede hacer es “no hacer”, dejar de hacer, parar.

Puedes pensar que para “aprovechar” el tiempo hay que programar cada minuto, cuando hay veces que es mejor fluir con lo que venga, dedicar la tarde a lo que surja, sin prisa, sin estrés, sin programa. Aunque planificar cada minuto puede parecer/ser eficiente, a veces es mejor fluir sin estrés y disfrutar del presente.

El tiempo pasa, realmente no lo gestionamos, no lo controlamos, solo gestionamos las actividades a las que nos dedicamos en ese tiempo, gestionamos la energía que tenemos. Si dejamos que nos dirija la tiranía del reloj podemos pensar que no hacemos lo suficiente, que no aprovechamos el tiempo. Pero ¿Cuánto es suficiente?

Lo importante con el tiempo y su uso es como nos hace sentir. Una afección común en nuestra sociedad es el estrés, relacionada con el ansioso aprovechamiento del tiempo. Obsesionados con aprovecharlo, nos fijamos en lo que no hemos hecho, y eso nos genera ansiedad.

Tanto querer aprovechar el tiempo nos olvidamos de vivir, de disfrutar del momento. Pensando en lo siguiente, en todo lo que tenemos que hacer, perdemos la capacidad de disfrute, de simplemente estar.

Cada uno escoge como aprovechar su tiempo. Se da la paradoja de que la mejor forma de “aprovecharlo” puede ser “desaprovecharlo”. Aprovecharlo para mí desaprovechándolo desde el punto de vista de la sociedad. Voy a aprovechar la tarde del domingo para parar y disfrutar.

Ya no quedan plazas en el curso de gestión del tiempo que empieza el 15 de octubre. Si quieres que te avise para el próximo, puedes escribir a Clara Martínez en (cmcenicerosf@ubu.es).

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