lunes, 30 de diciembre de 2024

Un año menos, un año más

Dentro de poco vendrán los objetivos del nuevo año, pero antes tenemos que acabar este. Antes de iniciar un nuevo ciclo, conviene revisar el que concluye.

Revisar para aprender y reconocer lo que sí has hecho, no para fustigarte por lo pendiente, por lo que podría haber ido mejor. Desde la revisión, en la próxima vuelta, lo podemos hacer mejor. Celebrar tus logros, dejar ir lo que no es útil o positivo, agradecer a los que te han acompañado.

Solemos enfocarnos en lo que falta, en lo que tenemos pendiente. Te invito a que el primer paso sea darte cuenta de lo que sí ha habido, de lo que sí has hecho, poner el foco en lo que te ha sentado bien. Después habrá tiempo para ver lo que se puede mejorar y fijar intenciones u objetivos para el próximo año.

“Poner la atención en lo pendiente, en lo que faltó, en lo no hecho, olvidando lo que hubo, lo hecho, te lleva a la frustración”

Por mi parte, como me propuse, he escrito una entrada en el blog todas las semanas, creo que me despisté una y recuperé rápidamente. Me ayuda a parar y reflexionar, al menos un rato cada siete días. Cincuenta y cuatro entradas este 2024 (dos más que semanas tiene el año), estoy contento de este reto superado que he podido compartir contigo. Por cierto, esta es la entrada 300 del blog, ya son unas cuantas.

También me había propuesto leer y resumir un libro a la semana. Me he quedado en cuarenta y dos. No está mal, he leído buenos libros que me han inspirado y seguirán inspirando. Poner objetivos ambiciosos me ayuda a caminar en la dirección correcta y avanzar bastante, aunque no llegue. Cuarenta y dos son muchos libros y dan para mucho.

Cerrar un año y preparar el siguiente. Logros y metas
Muchos cursos, formaciones y experiencias. Desde el punto de vista de desarrollo personal y crecimiento he caminado mucho, lo que me ayuda a poder acompañar mejor a otros. Crecer para poder acompañar a personas en su crecimiento. Estos cursos me han dado excusas para reflexionar y escribir:

  • Abordajes corporales para la terapia con Francis Elizalde (Francis repite este año), dando más espacio al cuerpo;
  • ClownEsencial con Alain Vigneau, para vivir la tragicomicidad que nos acompaña a todos, lo tragicómico de la vida;
  • Mindfulnessy Autocompasión con Ana Martínez y Maripaz Riol, para desarrollar una mirada más amable conmigo y con los demás;
  • La visión sistémica de la vida con Fritjof Capra y un equipo que se va consolidando, generando sistema en mi tierra, nos juntamos en Silos con el abad en mayo, toda una experiencia;
  • Repetí recapitulación con Amor Hernández y la abuela Ana Luisa Solis;
  • Cerré un ciclo en el programa SAT (Seekers After Truth; buscadores de la verdad, programa de autoconocimiento), asistí al SAT5 en septiembre y estuve acompañando en el introductorio del SAT en diciembre;
  • Volví al cuerpo en el taller de “Los hombres también bailamos” con Víctor Orive y Andrés Waksman, donde pude soltar y compartir.

También me he formación en nuevas tecnologías: Inteligencia artificial, Power BI y otras. En técnicas para la docencia, que soy profesor y hay que continuar aprendiendo.

En el hacer diario no podemos olvidar lo importante. He pasado buenos ratos con la familia y los amigos, he tenido tiempo para estar cuando quería y podía hacer falta, o al menos eso creo. Tengo personas magníficas al lado, para hacer el camino. Me ha dado para salir bastante al campo, andando y en bicicleta, aunque me gustaría salir más. He disfrutado de buena compañía, no quiero extenderme nombrando a todo el mundo

Lo importante es no olvidar lo importante

Por mi parte ha sido un año vivido y disfrutado, un año más. También me queda un año menos, saber que somos mortales ayuda a no olvidar lo importante que es el tiempo, que es la vida.

Viene un año ilusionante, tengo por delante muchos proyectos, alguno iniciado este año, como el libro que espero acabar de escribir en 2025. También quiero seguir escribiendo semanalmente en este blog y espero que puedas acompañarme.

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domingo, 22 de diciembre de 2024

Oportunidad de volver a encontrarse y renacer

Se acerca el día de Navidad, lo tenemos a la vuelta de la esquina, mi hija ha vuelto de Madrid, donde está estudiando y ya estamos los cinco en casa. Esta tarde nos juntamos con amigos de toda la vida, algunos vuelven a casa por Navidad, como decía el anuncio del turrón “El Almendro”.

Mucho trabajo para algunas personas, que son los que organizan los encuentros, las comidas, las cenas; agradecer que generen los espacios para volver a compartir nuestro tiempo. Nos liamos lo que queremos, no has comentado alguna vez ¡Qué bien se cenaba con unos huevos fritos con patatas!

Espero que tanta preparación no nos haga olvidarnos de cosas importantes, como el encuentro y el compartir buenos ratos (espero que no se conviertan en discusiones).

En la tradición cristiana, en Navidad celebramos el renacimiento del niño Dios. Lo podemos aprovechar como una oportunidad de renacer nosotros mismos, de elegir cómo queremos vivir a partir de hoy. Hoy es el primer día del resto de tu vida y tú eliges como quieres vivir las circunstancias que te estén tocando, que no son siempre fáciles.

Navidad: reencuentro y renacimiento (personal y de relaciones)
La Navidad es una época significativa, con un profundo sentido emocional y espiritual, un momento único para el reencuentro y el renacimiento personal y colectivo (aunque cualquier momento puede ser bueno, cualquier momento puede ser Navidad).

La Navidad es sinónimo de reunión, re-unión, volver a unirse. Tiempo de congregarse en familia, con los amigos y la comunidad, para compartir momentos de alegría, reflexión y amor. La Navidad nos invita a parar y valorar a los que nos rodean, abrir las puertas a los que han estado distantes.

¡Menudo regalo! Reencontrarnos y renacer. Espero que tus Navidades y las mías sean un poco de estas dos cosas.

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sábado, 21 de diciembre de 2024

Entre esclavo y dueño de tu plan

Este jueves me invitaron a la jornada anual de IMASDE a compartir sobre gestión del tiempo. Silvia me comentó que lo que transmitía sobre el plan semanal y el plan diario le parecía un poco TOC, parece que lo sentía como una obsesión que te mantiene atrapado en un hacer de una determinada manera.

Mi propuesta es comenzar cada semana definiendo claramente tu propósito y los objetivos que deseas alcanzar, y luego planificarla por escrito. De manera similar, cada día debe empezar identificando lo más importante que quieres lograr. Esto incluye determinar las acciones que realizarás en tu trabajo, en tus relaciones (familia, amistades, otras), así como lo que harás para ti, tu bienestar y crecimiento.

Creo que establecer esto por escrito aporta claridad, saber lo que quieres y cómo conseguirlo. Si lo haces habitualmente y buscas mejorar en tu planificación cada vez serás más realista, ya que al principio tendemos a ser demasiado optimistas con lo que podemos lograr en un día o en una semana. Tendrás un hilo que te guía a lo largo de la semana y del día.

Esto puede resultar estresante, un poco TOC como lo definió Silvia, por eso a veces podemos resistirnos a hacerlo. Si has hecho planes imposibles de cumplir, con demasiadas cosas, pues al final no se cumplen (¡qué sorpresa!). Eso puede dejarnos frustrados, con sentimiento de incapacidad, con culpa. De esta manera podemos tender a planificar menos.

Esclava de la agenda

Voy a plantear una metáfora al respecto. Es como ir de viaje, llegar a un sitio con muchas cosas interesantes, como Milán, Roma, Paris, Madrid, los Pirineos… ¡Se me ocurren tantos sitios! Ya que vas quieres aprovechar, para aprovechar un viaje hay que prepararlo (pre-parar: pararse antes a decidir qué hacer). La preparación suele llevar a un plan.

Una vez hecho el plan, que puede ir demasiado ajustado, el plan te puede llevar con la lengua fuera, corriendo para tratar de “cumplir”. Demasiada gente se obsesiona con los planes (TOC). El plan puede impedirte disfrutar plenamente del viaje, puede que estés visitando Madrid, el día sea magnífico y pases por la plaza Santa Ana, con un gran ambiente y encuentres una terraza al solito donde charlar.

Si estás obsesionado con el plan y no estaba en tu plan, ni te planteas sentarte. Mi invitación es a que te sientes, si es lo mejor que puedes hacer en ese momento. Lo podrás valorar con más criterio, si es que tienes un plan ¿merece la pena seguir el plan o está mejor sentarme? Hacerlo sin culpa, no se puede hacer todo. Eres dueño de tu plan, no esclavo de él, puedes cambiarlo cuando quieras.

No verás tantas cosas, experimentarás otras, la clave es no fustigarte porque no has cumplido el plan, sino valorar los cambios, reconocer que te ha dado claridad para escoger mejor. Un trabajo previo es

Aceptar que no se puede hacer todo”.

Si optas por seguir el plan contra viento y marea, si además has metido cosas con calzador y vas con la agenda superapretada, la frustración está garantizada, es probable que no llegues a todo y que no disfrutes de cada cosa, con la obsesión del plan y del reloj. Además, si vas acompañada, es probable que muchos no quieran volver a viajar contigo, encontrar la flexibilidad adecuada no es fácil.

El plan te guía a lo largo del día, te permite encadenar acciones de forma fácil, optimizar lo que haces porque está bien ordenado. Es más fácil planificar mejor cuanto mejor te conoces. Te permite cambiar de una actividad a otra sin demasiado tiempo despistado porque no sabes por donde seguir. Es como llevar un buen guía que te va indicando por dónde.

Pero puedes cambiar el plan. Cómo eres tú quien ha contratado al guía, en un momento dado le puedes plantear otras alternativas, otras ideas, otros planes. Gestionar el tiempo supone elegir, vivir es elegir, elegir que hacemos momento a momento. Planificar, pero que el plan no esté escrito en piedra, que sea un facilitador y no un tirano que nos arrastra.

“Somos dueños de nuestros planes, no sus esclavos”

Esto vale tanto de forma individual como de equipo. Un equipo con un plan puede funcionar más fácil, más eficiente. A veces hay que cambiar el plan, como el entorno cambia, nosotros debemos cambiar.

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