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martes, 16 de diciembre de 2025

Buscando compañía en el camino, para llegar más lejos

Tenía en mente escribir un libro desde hace mucho tiempo, prácticamente desde que empecé a escribir en este blog allá por 2014. El libro ha crecido al mismo tiempo que este blog. Por aquel entonces yo ya llevaba años impartiendo formaciones sobre la gestión del tiempo, principalmente enfocadas en la productividad, la eficacia y la eficiencia. Poco a poco fui ampliando la mirada y dándome cuenta de que una buena gestión del tiempo conduce en realidad a una vida mejor: una vida llena de buenos momentos en la que uno puede y todos podemos sentirnos más satisfechos con nuestro día a día.

La idea del libro siempre estuvo ahí, pero convertirla en realidad ha sido un camino largo que por fin está llegando a su destino. En este último año y medio he contado con el valioso acompañamiento de Isabel Merino y su método Autor Total. Su mentoría me ha ayudado a mantener la constancia y a desarrollar mi capacidad como escritor (un libro es un gran reto, muy distinto a escribir entradas de blog sueltas).

Isabel me ha acompañado y me sigue acompañando en el proceso; su experiencia, tras más de veinte años como editora, le permitió ver los retos del camino antes que yo, y gracias a ello he podido ir superándolos uno a uno. Además, Isabel ya me ha hecho una propuesta para la fase final: la corrección del texto, la maquetación y la publicación. Se lo agradezco enormemente, porque me permite conservar el control total sobre el libro y asegurar que el resultado final sea fiel a la idea original. Sinceramente, no podría imaginar mejor compañía en esta aventura literaria, y contar con su apoyo ha sido (y sigue siendo) una opción estupenda para sacar adelante el proyecto.

Lo cierto es que el libro ya está escrito. Cuando puse el punto final, decidí intentar el camino tradicional: envié el manuscrito a la editorial que más ilusión me hacía, esa en la que creía que el libro encontraría su casa (no en vano he leído muchos títulos de su catálogo). Lamentablemente, lo rechazaron casi de inmediato, sin leer siquiera la carta de presentación, únicamente al ver el título. Me respondieron que actualmente estaban publicando proyectos sobre salud y bienestar, no sobre productividad. Quizá el título no reflejaba lo suficiente el enfoque del contenido (el libro se titula "Vivir tu tiempo. El método del peregrino"). Si realmente llegaron a leer la carta de presentación, me pregunto qué entienden por bienestar, porque en el fondo este libro trata justamente de vivir mejor, de lograr bienestar a través de una saludable gestión del tiempo.

No he mandado el manuscrito a muchas editoriales más. Hasta ahora, tres editoriales lo han rechazado expresamente y otras tres ni siquiera han contestado (algunas dan un plazo de seis meses y, pasado ese tiempo sin respuesta, uno debe asumir que es un no). Reconozco que cada rechazo sin una valoración duele, al fin y al cabo, es un proyecto muy personal en el que he volcado mucho, pero entiendo también la situación: todos andamos con poco tiempo y lo más fácil, desde el punto de vista empresarial, es apostar por autores consolidados que sabes que van a vender; quizás yo, en su lugar, haría lo mismo.

Afortunadamente, tengo un plan B que sigue adelante en paralelo. Consiste en continuar con el proyecto contando con el equipo formado junto a Isabel. No puedo imaginar mejor compañía para emprender la publicación por cuenta propia si llega el caso. Pero, antes de lanzarme del todo por esa vía, quiero probar algo: quiero hacer aquí, en el blog, un llamamiento.

Busco compañeros de camino para la publicación de este libro. Es decir, una editorial que decida apostar por alguien que nunca ha publicado un libro de este tipo y que se tome el tiempo de valorar el manuscrito. Me encantaría recibir la propuesta de alguna editorial realmente interesada, que vea el potencial de la obra y quiera llevarla a muchas manos, en un acuerdo donde todos salgamos ganando. Mi principal motivación con Vivir tu tiempo. El método del peregrino es que llegue a cuanta más gente mejor. Creo que ese objetivo se puede lograr mucho mejor de la mano de una editorial consolidada, que aporte un buen plan de difusión y distribución. Yo, por mi parte, he escrito este libro para compartir mi experiencia con quien pueda servirle; de hecho, he escrito el libro que a mí me hubiese gustado leer cuando empecé en estos temas.

Como he comentado muchas veces en este blog, la vida sabe mejor acompañado; el camino se disfruta más en compañía. En un mundo obsesionado con la productividad, a veces nos olvidamos de quienes nos rodean y del valor de apoyarnos mutuamente. He comprobado que los compañeros pueden aportarte información vital en momentos clave; la orientación de quien ya ha recorrido el camino te ayuda a avanzar con el objetivo claro, y caminar con quien tiene experiencia lo hace todo más sencillo.

Ya lo dice un viejo proverbio popular (que Stephen Covey difundió en sus libros): “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Mejor aún si se va bien acompañado, añadiría yo.

He aprendido también que hay que pedir ayuda cuando hace falta, algo que reconozco que a mí me ha costado en el pasado (¡y que sigo aprendiendo!). Nos educan en la autosuficiencia, pero la realidad es que no podemos con todo solos. Y curiosamente, a casi todos nos encanta ayudar cuando nos lo piden, la ayuda estrecha los lazos entre quien da y quien recibe, y es la comunidad la que nos da fuerza para superar obstáculos.

Por eso, hoy pido vuestra ayuda. La ayuda que os pido en este caso es simple: si eres lector habitual del blog, te agradecería que compartas esta entrada con quien creas que pueda estar interesado, para que el mensaje llegue más lejos. Y si por casualidad trabajas en el mundo editorial o conoces a alguien que lo haga, ¿me ayudas a correr la voz? Busco esa editorial compañera de camino que quiera publicar Vivir tu tiempo. El método del peregrino. Para contactarme, me podéis encontrar en LinkedIn y enviarme un mensaje directo. Quiero comprobar si la red que hemos construido a lo largo de los años con el blog funciona también para algo así.

En cualquier caso, si este llamado no prospera, seguiré adelante con el plan alternativo: el libro verá la luz, a más tardar en septiembre (del año que viene), porque mi compromiso es firme. Estoy seguro de que por el camino aprenderé muchas cosas más, y por supuesto las compartiré aquí.

Si quieres seguir leyendo lo que se publica en el blog, formar parte de esta tribu, puedes seguirme en LinkedIn, para no perderte la próxima entrada. Haz clic aquí.

miércoles, 9 de abril de 2025

Deja de controlarlo todo: más calma, más tiempo, más tú

Inspirado en el libro "Cómo tener tiempo para todo", de Patricia Ramírez (Patri Psicóloga). Gracias @Patri Psicologa, me ha encantado el libro.

¿Cuántas veces al día te sorprendes intentando controlarlo todo (incluso lo incontrolable)? La respuesta, si somos sinceros, probablemente es: demasiadas. Queremos controlar lo que hacen los demás, lo que sienten, sus decisiones, sus despistes, su ritmo. Queremos anticipar todos los resultados, prever todos los errores, evitar todos los imprevistos. Buscamos sentir que el control nos da seguridad y paz, pero ese afán nos llena de ansiedad, frustración y agotamiento.

Una de las claves para vivir con más calma es aceptar que hay cosas sobre las que no tenemos ningún poder, aunque sean importantes. Y que por mucho que pensemos, analicemos o nos preocupemos, no vamos a cambiar el curso de esos asuntos. Entonces, ¿por qué dedicarles tanta energía? Dice Patricia Ramírez:

“Lo importante no es la relevancia del problema para ti, sino tu capacidad para solucionarlo.”

Hay una pregunta mágica que deberíamos hacernos cada vez que algo nos genera tensión: ¿Tengo capacidad real para solucionarlo? Si la respuesta es no, toca soltar. No porque no nos importe, sino porque ocuparnos de lo que no podemos cambiar solo nos desgasta.

Una práctica sencilla es hacer una lista con todas esas cosas que solemos rumiar o intentar controlar. Personas, decisiones ajenas, imprevistos, resultados... Escríbelas. Léelas. Y después, haz un compromiso contigo mismo: “A esto no le voy a dedicar atención”. No se trata de indiferencia, sino de cuidar tu energía y tu salud mental.

Es fundamental entender que no eres responsable de los olvidos y despistes ajenos. No puedes hacerte cargo de todo. Cada uno tiene sus propias responsabilidades. Dejarles que asuman sus responsabilidades y no estar tú para solucionarlo todo permite que crezcan y aprendan. Si no saben, puedes enseñar, para no tener que seguir encargándote de todo. Pero si ya saben, observa si es tu necesidad de control lo que te hace seguir encima (especialmente con los hijos, son más capaces de lo que a menudo pensamos).

No tienes control sobre el resultado, solo sobre lo que haces y dices. Tú puedes cuidar lo que haces, dar lo mejor, comprometerte… pero el resultado puede variar. Porque hay factores externos, cambios, personas, circunstancias. Ahí está la clave: pon tu energía en lo que depende de ti. Lo demás, suéltalo.

Y esto aplica incluso a tu agenda. ¿Tienes que mover una cita? ¿Cambió el plan? ¿Alguien te pidió reprogramar algo? En lugar de enfadarte o verlo como un fracaso de organización, adapta tu mente. Dice Patri Psicóloga:

“Una agenda flexible necesita una mente flexible”.

También puedes recuperar parte del control de tu vida poniendo límites, diciendo “NO” cuando te conviene y “SÍ” cuando quieres. Puedes dedicar tu tiempo a las necesidades de los demás, está bien, pero no olvidando tus prioridades y necesidades. Sino los demás controlan tu vida, te llenarán el día de compromisos que no has elegido. Tú tienes control sobre tus límites, sobre a qué te comprometes, y a qué decides renunciar. Y eso no te hace egoísta. Te hace responsable.

Hoy te propongo que escribas tu propia lista de "cosas que ya no voy a controlar". Pon ahí todo lo que no depende de ti, todo lo que solo te agota, todo lo que el tiempo, o los demás, deben resolver.

¿Te animas a escribir tu lista de lo que vas a soltar hoy?

¿Crees que se puede vivir controlando menos? ¿Quieres más ideas para organizarte con calma y vivir con sentido? Te leo en los comentarios o te invito a seguir explorando el blog.

Gracias por leerme. Si te ha resonado esta entrada, puedes seguirme en LinkedIn para no perderte la próxima. Haz clic aquí.