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viernes, 6 de marzo de 2026

A hombros de gigantes (y bien acompañados)

Ayer fue un buen día para mí en la Universidad de Burgos. De esos días que te recuerdan por qué merece la pena el tiempo invertido en la universidad, en la docencia, en la investigación… y sobre todo en las personas.

Ayer mi compañera Virginia Ahedo, después de años de trabajo intenso y constante, se consolidó como Profesora Titular de Universidad. Y fue bonito presenciarlo.

Tuve además el placer de formar parte de la Comisión de Selección, presidida por mi compañera Susana García, también de la Universidad de Burgos. En la comisión participaron además colegas que se desplazaron desde lejos para acompañar el proceso: Mareva Alemany y Ana Esteso desde Valencia, y Alejandro Escudero desde Sevilla/Huelva. A todos ellos, gracias por el tiempo, la profesionalidad y el cuidado con el que se desarrolló todo el proceso.

La candidata con la Comisión al finalizar
Pero estos procesos tienen algo más que a veces pasa desapercibido. Más allá de la evaluación formal, estos encuentros son también una oportunidad muy valiosa para compartir tiempo, ideas y experiencias entre colegas. Cuando personas de distintas universidades se reúnen en torno a un proceso de selección, se generan conversaciones que van mucho más allá de la plaza que se evalúa.

Se comparten formas de trabajar, maneras de entender la investigación y la docencia, inquietudes comunes, dificultades que todos vivimos en nuestras universidades… y también ilusiones. En esos espacios surgen muchas veces nuevas conexiones. Conoces a personas con las que te entiendes, con las que te gustaría colaborar, con las que ves posible caminar en algún proyecto futuro.

De esos encuentros, a veces casi sin darte cuenta, nacen lazos profesionales y personales de los que luego salen proyectos, artículos, estancias, colaboraciones… y también amistades. Porque al final, investigar también es eso: caminar juntos, aprendiendo y creciendo, compartiendo retos, alegrías y dificultades.

Estas ocasiones tienen además algo muy especial. Para quienes se presentan, en este caso Virginia, es una oportunidad de repasar el camino recorrido. Su trayectoria comenzó 2011, como sintetizó en la defensa de su currículum. Años de clases, artículos, proyectos, reuniones, congresos, estudiantes, colaboraciones… En definitiva, muchas horas de trabajo y mucho tiempo compartido, como ocurre en cualquier carrera profesional.

Pero además de mirar hacia atrás, estos momentos también invitan a mirar hacia adelante. Cuando uno llega a un hito profesional importante, la pregunta ya no es solo qué he hecho hasta aquí. La pregunta crece y se amplía a: ¿qué quiero hacer ahora con todo lo aprendido?

La consolidación no es un final. En realidad, es más bien un punto de apoyo para seguir creciendo. Es un buen momento para preguntarse qué proyectos tienen más sentido, dónde merece la pena poner la energía y qué contribución queremos hacer en los próximos años.

Me gustó especialmente algo que Virginia hizo durante su exposición. Nombró a muchas de las personas que la han acompañado en el trayecto. Directores de tesis, colegas, colaboradores, estudiantes, compañeros de departamento… personas que, de una manera u otra, han ido formando parte del camino. Y eso lo resumió con dos frases que a mí también me parecen profundamente ciertas.

La primera es de Isaac Newton: “Caminamos a hombros de gigantes”. La segunda es un proverbio muy conocido, citado también por Stephen Covey en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva: “Si quieres ir rápido, vete solo. Si quieresllegar lejos, vete acompañado”

Creo que estas dos ideas resumen muy bien lo que ocurre en la universidad… y en la vida. Por eso, si tuviera que sacar una pequeña recomendación de lo vivido ayer sería esta: Rodéate de personas que te acompañen bien. Personas que te reten, que te apoyen, que te inspiren. Personas con las que pensar, discutir, construir y también celebrar los avances.

Y la recomendación tiene otra cara igual de importante: Acompaña bien también a otros. Dedicar tiempo a escuchar, orientar o apoyar a alguien que empieza su camino puede parecer un gesto pequeño… pero muchas veces marca una diferencia enorme. Todos hemos necesitado, y seguimos necesitando, personas que crean en nosotros en determinados momentos del camino.

Además, hay otra razón muy práctica para hacerlo. La investigación tiene partes apasionantes, sí. Pero también tiene muchas horas de trabajo solitario, lento y a veces bastante aburrido: leer artículos, analizar datos, revisar textos, volver a empezar… Si todo eso se hace solo, el camino se hace mucho más largo y mucho más pesado.

Construir equipo no es solo una estrategia para hacer mejores proyectos. Es también una forma mucho más humana, y mucho más agradable, de trabajar.

Porque, al final, la felicidad y el buen trayecto tiene mucho que ver con algo muy sencillo: con quién caminas.

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martes, 16 de diciembre de 2025

Buscando compañía en el camino, para llegar más lejos

Tenía en mente escribir un libro desde hace mucho tiempo, prácticamente desde que empecé a escribir en este blog allá por 2014. El libro ha crecido al mismo tiempo que este blog. Por aquel entonces yo ya llevaba años impartiendo formaciones sobre la gestión del tiempo, principalmente enfocadas en la productividad, la eficacia y la eficiencia. Poco a poco fui ampliando la mirada y dándome cuenta de que una buena gestión del tiempo conduce en realidad a una vida mejor: una vida llena de buenos momentos en la que uno puede y todos podemos sentirnos más satisfechos con nuestro día a día.

La idea del libro siempre estuvo ahí, pero convertirla en realidad ha sido un camino largo que por fin está llegando a su destino. En este último año y medio he contado con el valioso acompañamiento de Isabel Merino y su método Autor Total. Su mentoría me ha ayudado a mantener la constancia y a desarrollar mi capacidad como escritor (un libro es un gran reto, muy distinto a escribir entradas de blog sueltas).

Isabel me ha acompañado y me sigue acompañando en el proceso; su experiencia, tras más de veinte años como editora, le permitió ver los retos del camino antes que yo, y gracias a ello he podido ir superándolos uno a uno. Además, Isabel ya me ha hecho una propuesta para la fase final: la corrección del texto, la maquetación y la publicación. Se lo agradezco enormemente, porque me permite conservar el control total sobre el libro y asegurar que el resultado final sea fiel a la idea original. Sinceramente, no podría imaginar mejor compañía en esta aventura literaria, y contar con su apoyo ha sido (y sigue siendo) una opción estupenda para sacar adelante el proyecto.

Lo cierto es que el libro ya está escrito. Cuando puse el punto final, decidí intentar el camino tradicional: envié el manuscrito a la editorial que más ilusión me hacía, esa en la que creía que el libro encontraría su casa (no en vano he leído muchos títulos de su catálogo). Lamentablemente, lo rechazaron casi de inmediato, sin leer siquiera la carta de presentación, únicamente al ver el título. Me respondieron que actualmente estaban publicando proyectos sobre salud y bienestar, no sobre productividad. Quizá el título no reflejaba lo suficiente el enfoque del contenido (el libro se titula "Vivir tu tiempo. El método del peregrino"). Si realmente llegaron a leer la carta de presentación, me pregunto qué entienden por bienestar, porque en el fondo este libro trata justamente de vivir mejor, de lograr bienestar a través de una saludable gestión del tiempo.

No he mandado el manuscrito a muchas editoriales más. Hasta ahora, tres editoriales lo han rechazado expresamente y otras tres ni siquiera han contestado (algunas dan un plazo de seis meses y, pasado ese tiempo sin respuesta, uno debe asumir que es un no). Reconozco que cada rechazo sin una valoración duele, al fin y al cabo, es un proyecto muy personal en el que he volcado mucho, pero entiendo también la situación: todos andamos con poco tiempo y lo más fácil, desde el punto de vista empresarial, es apostar por autores consolidados que sabes que van a vender; quizás yo, en su lugar, haría lo mismo.

Afortunadamente, tengo un plan B que sigue adelante en paralelo. Consiste en continuar con el proyecto contando con el equipo formado junto a Isabel. No puedo imaginar mejor compañía para emprender la publicación por cuenta propia si llega el caso. Pero, antes de lanzarme del todo por esa vía, quiero probar algo: quiero hacer aquí, en el blog, un llamamiento.

Busco compañeros de camino para la publicación de este libro. Es decir, una editorial que decida apostar por alguien que nunca ha publicado un libro de este tipo y que se tome el tiempo de valorar el manuscrito. Me encantaría recibir la propuesta de alguna editorial realmente interesada, que vea el potencial de la obra y quiera llevarla a muchas manos, en un acuerdo donde todos salgamos ganando. Mi principal motivación con Vivir tu tiempo. El método del peregrino es que llegue a cuanta más gente mejor. Creo que ese objetivo se puede lograr mucho mejor de la mano de una editorial consolidada, que aporte un buen plan de difusión y distribución. Yo, por mi parte, he escrito este libro para compartir mi experiencia con quien pueda servirle; de hecho, he escrito el libro que a mí me hubiese gustado leer cuando empecé en estos temas.

Como he comentado muchas veces en este blog, la vida sabe mejor acompañado; el camino se disfruta más en compañía. En un mundo obsesionado con la productividad, a veces nos olvidamos de quienes nos rodean y del valor de apoyarnos mutuamente. He comprobado que los compañeros pueden aportarte información vital en momentos clave; la orientación de quien ya ha recorrido el camino te ayuda a avanzar con el objetivo claro, y caminar con quien tiene experiencia lo hace todo más sencillo.

Ya lo dice un viejo proverbio popular (que Stephen Covey difundió en sus libros): “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Mejor aún si se va bien acompañado, añadiría yo.

He aprendido también que hay que pedir ayuda cuando hace falta, algo que reconozco que a mí me ha costado en el pasado (¡y que sigo aprendiendo!). Nos educan en la autosuficiencia, pero la realidad es que no podemos con todo solos. Y curiosamente, a casi todos nos encanta ayudar cuando nos lo piden, la ayuda estrecha los lazos entre quien da y quien recibe, y es la comunidad la que nos da fuerza para superar obstáculos.

Por eso, hoy pido vuestra ayuda. La ayuda que os pido en este caso es simple: si eres lector habitual del blog, te agradecería que compartas esta entrada con quien creas que pueda estar interesado, para que el mensaje llegue más lejos. Y si por casualidad trabajas en el mundo editorial o conoces a alguien que lo haga, ¿me ayudas a correr la voz? Busco esa editorial compañera de camino que quiera publicar Vivir tu tiempo. El método del peregrino. Para contactarme, me podéis encontrar en LinkedIn y enviarme un mensaje directo. Quiero comprobar si la red que hemos construido a lo largo de los años con el blog funciona también para algo así.

En cualquier caso, si este llamado no prospera, seguiré adelante con el plan alternativo: el libro verá la luz, a más tardar en septiembre (del año que viene), porque mi compromiso es firme. Estoy seguro de que por el camino aprenderé muchas cosas más, y por supuesto las compartiré aquí.

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lunes, 6 de mayo de 2024

Mejor acompañado

Este fin de semana estaba un poco amontonado, con demasiadas cosas en la mochila. Soy de los que se apuntan a un bombardeo, enseguida me apetecen muchas cosas y de vez en cuando se me escapan un poco de las manos.

En la Universidad, donde trabajo, nos dan la oportunidad de hacer distintos cursos. Te apuntas como interesado y después, a veces te los conceden y otras veces no. Así que me había apuntado a tres cursos, con la suerte de que me concedieron los tres (en fechas coincidentes). Todos temas interesantes: Inteligencia artificial, Power BI y herramientas para la publicación web. Muchas horas extra.

Lo primero es organizarse, empecé por el primero que había que acabar que era el de Inteligencia artificial (ese ya lo había acabado antes del fin de semana). El siguiente era el de Power BI, que para mí acababa el lunes, día 6 de mayo, así que el viernes me sentía con margen de sacarlo adelante.

Ese viernes, hablando con un compañero de trabajo, me comentó que también lo había hecho, que era un curro. ¡Anda! Le dije ¡Yo también estoy apuntado y no he empezado! Esta mañana he instalado el Power BI desktop y me iba a poner con ello.

¡¡Uuff!!, me dijo, te queda un montón por delante, unas 10 horas de vídeos junto con los ejercicios. Además, hay que entregar el trabajo final antes del sábado a las 24. De repente me habían desaparecido 48 horas de margen, no era el lunes, había que acabar el sábado.

Como me acuerdo de cuando les digo a mis hijos que no lo dejen para el último día (o último momento). A mi me ha pasado un montón de veces y me sigue pasando.

Es una suerte haber tenido esa conversación con alguien que ya había recorrido el camino. Gracias a eso, con mucho trabajo viernes noche y sábado, conseguí sacarlo adelante. Pero hay varios puntos que me ayudaron:

  • Mi compañero me mando un correo con la tarea que había que hacer y con la resolución que él había planteado. La resolución no la pude abrir porque estaba con una versión posterior del Power BI, pero el conocer el objetivo para el sábado me ayudó un montón, para ver los vídeos y hacer los ejercicios con foco.
  • También el conocer la carga de trabajo que suponía, unas 10 horas más ejercicios, me ayudó a programarme mejor. También vino bien que los vídeos se podían ver más rápido, lo que permitía avanzar más cuando el contenido era fácil o ya conocido.
  • Además, se ofreció para ayudarme a resolverlo si me atascaba en algún punto. Quedamos en que lo contactaría el sábado a las 20.30 si surgían problemas (gran generosidad la suya).

El camino se hace mejor acompañado. Dice un proverbio de los indios americanos “Si quieres ir rápido vete solo, si quieres llegar lejos, vete acompañado”.

Es probable, casi seguro, que sin ese toque de atención no hubiese llegado a tiempo. Los compañeros te pueden dar información vital, importante, clave, en algunos momentos.

La orientación sobre como avanzar y sobre lo que te vas a encontrar, te ayuda a avanzar de forma más fácil, con el objetivo claro y con foco en la tarea. La orientación de quien ha andado el camino resulta muy útil, caminar con quien tiene experiencia.

Saber que puedes contar con ayuda, si la necesitas, da seguridad en el resultado, te aporta confianza y en mi caso, ganas de superar el reto. Afortunadamente no tuve que dar guerra un sábado, aunque saber que podía hacerlo me ayudó a tener la calma para encontrar las soluciones.

Gracias Luis, porque es un gusto y un privilegio compartir ratos contigo. Gracias por tu generosidad en ayudar y por tu capacidad de trabajo, con la que parece que el esfuerzo no cuesta. Esta entrada te la dedico, has sido inspiración para ella.

Es clave ir acompañado, mucho mejor bien acompañado. Dicen que te conviertes en la media de las cinco personas con las que más te juntas. Merece la pena juntarse con buena gente.

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