El
otro día mi hija vino con esa mezcla de agobio y prisa que todos conocemos. Me
dijo que tenía un montón de cosas que hacer y, además, que las tenía que hacer
todas.
Me
miró esperando una respuesta mágica, como si en algún sitio existiera una
técnica secreta que hiciera desaparecer las listas infinitas.
Antes
de que yo dijera nada, ella misma sonrió y respondió… “poco a poco y de una en una”. Y ahí estaba todo. No es una idea
brillante ni especialmente sofisticada, pero funciona. De hecho, funciona mejor
que muchas técnicas complejas cuando lo que tienes delante es una lista larga
que abruma.
Cuando
dispones de tiempo suficiente para hacer todo lo que tienes pendiente, tampoco
es necesario perder demasiado tiempo en
encontrar el orden perfecto. Es verdad que hay criterios útiles como la
urgencia o la importancia, y conviene tenerlos en cuenta. Pero también hay
momentos en los que no hay una respuesta clara, en los que todo parece más o
menos igual de necesario o de difuso. En esos casos, darle demasiadas vueltas no ayuda. Simplemente hay que ponerse, sin
prisa… y sin mucha pausa.
Justo
en ese momento en el que pensabas bajar el ritmo o descansar, aparece todo lo
que habías dejado en espera. A mí me ha pasado esta semana con el correo
electrónico. Empecé con más de cincuenta correos pendientes. Puede parecer
poco, pero si uno tiene como referencia mantener la bandeja a cero, son unos
cuantos. Además, no eran correos que se resolvieran en un minuto; eran de los
que requieren leer con calma, pensar, decidir y responder con cierto cuidado.
Durante
unos minutos me quedé mirando la bandeja de entrada sin saber por dónde
empezar. No porque no supiera hacerlo, sino porque el volumen bloquea. Hasta
que hice lo de siempre: empezar.
En mi
caso, suelo comenzar por el último correo que ha llegado. Es una forma sencilla
de reducir fricción, y además tiene una ventaja interesante: muchas veces los
correos más antiguos ya han perdido sentido, se han resuelto solos o han dejado
de ser prioritarios. A partir de ahí, me marqué un objetivo asumible: responder
diez correos de los pendientes al día. Nada épico, nada heroico, simplemente
constante. Cinco días después, la bandeja volverá a cero.
Muchas
veces pensamos demasiado y hacemos poco. Pensar es necesario, por
supuesto, pero hay momentos en los que seguir pensando no mejora el resultado,
solo retrasa la acción. Y sin acción no
hay avance. Nos quedamos en ese bucle de darle vueltas, organizar,
reorganizar, anticipar… y el trabajo sigue ahí, intacto.
Hay
una metáfora muy conocida que lo explica bien: ¿cómo te comes un elefante? La
respuesta es sencilla, aunque no siempre fácil de aplicar: a bocados pequeños.
Nadie se enfrenta a un elefante entero esperando poder con todo de una vez,
pero si lo divides, si reduces el tamaño de cada paso, si avanzas poco a poco,
el elefante termina desapareciendo.
Eso
sí, antes de empezar a hacer, hay algo importante que conviene no saltarse. Parar un momento, mirar con cierta
perspectiva y decidir. Porque no todo lo que está en tu lista merece ser
hecho. Algunas cosas ya no son necesarias, otras han dejado de tener sentido,
otras podrían hacerlas mejor otras personas, y otras simplemente no compensan.
Aquí es donde aparece algo que a veces cuesta: quitarse la capa de “puedo con todo” y mirar con realismo. Eliminar, delegar,
ajustar. Y con lo que queda, entonces sí, ponerse a hacer, preferiblemente empezando por lo importante.
Aun
así, lo más importante es no olvidar
hacer. Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Es fácil pasar el día
planificando, organizando o incluso quejándose de todo lo que hay pendiente. Y
cuando eso ocurre, el trabajo no avanza y la sensación de carga aumenta.
Entonces sí, el elefante se vuelve interminable.
Por
eso, si hoy tienes demasiadas cosas pendientes, mi recomendación es sencilla:
para un momento, mira tu lista con honestidad, elimina lo que no merece la
pena, reduce el tamaño de lo que queda y empieza. Poco a poco y de una en una.
Porque no necesitas hacerlo todo hoy, pero sí necesitas empezar.
Si quieres seguir leyendo lo que se publica en el blog, formar parte de esta tribu, puedes seguirme en LinkedIn, para no perderte la próxima entrada. Haz clic aquí.


