domingo, 26 de junio de 2022

¿Te dejas robar tu tiempo? ¿Te robas a ti mismo?

¿Dónde se escapa el día? ¿Dónde se van las horas? ¿Quién te roba el tiempo? Los ladrones de tiempo, esos grandes culpables de que no consigamos lo que queremos, esa excusa para echar balones fuera.

Los teléfonos móviles tienen una gran utilidad. Si vas a ajustes, en salud digital y controles parentales, puedes ver tu uso del móvil. Puedes darte cuenta de cuanto tiempo pasas con cada aplicación, cual es tu media de pantalla cada día, cada semana, cuantas notificaciones recibes…

Uso del móvil de una opositora a 10 días del examen ¿Puede encontrar tiempo?

Si te preguntan ¿Quién te roba el tiempo? Es probable que enseguida pienses en alguien que te interrumpe frecuentemente y por largo rato. O después del párrafo anterior puede que pienses en el teléfono móvil.

Tu mayor ladrón de tiempo eres tú mismo. Quien maneja el teléfono móvil eres tú, eres tú quien te enganchas a alguna aplicación, eres tú quien permites que la red social te interrumpa con nuevas notificaciones o el que tiene el correo abierto para estar pendiente de lo último que llega.

Incluso cuando parece que es otro el que te interrumpe, eres tú quien permite la interrupción. Eres tú quien se pone a tiro para que te interrumpan, eres tú el que no es capaz de decir “NO”, ahora no.

Tú eres el responsable de proteger tu tiempo del móvil, de la televisión, de las series, de tus entretenimientos y de los demás.

Dicen que la información es poder. La información nos puede ayudar a tomar mejores decisiones. Darte cuenta de cuanto tiempo pasas enganchado al móvil te puede ayudar a desengancharte progresivamente. Si no puedes pasar sin el móvil tienes una adicción, una dependencia, es una droga sin sustancia, pero igual de adictiva. Puedes controlar tú al móvil o dejar que él te controle.

Es probable que, usando bien el móvil, durante el tiempo adecuado, sea una herramienta útil. Eliminando lo que te engancha, lo superfluo, puedes recuperar parte de tu tiempo, parte de tu vida. Es probable que encuentres cosas mejores en las que utilizar y disfrutar tu tiempo.

El mayor ladrón de tiempo es no tener claro el objetivo, lo que quieres, que es lo que te permite mantener el foco y la atención, sin dejarte despistar por el camino.

domingo, 19 de junio de 2022

Atrapado por la agenda

Hay semanas que la agenda está a tope, no cabe una actividad más. Cualquier imprevisto te desborda, no hay lugar a la espontaneidad, no hay espacio para parar, mirar, ver y reflexionar. Es una semana vivida como un autómata, dominada por la agenda, por los compromisos.

Si todas las semanas son así, es posible que seas productivo, si las tareas están bien escogidas, como una máquina vas avanzando por la semana, sin dejar mucho espacio a sentirte, a las emociones y a las sorpresas.

Imagen de agenda tomada de Aliexpress
Si trabajas ocho horas un día, cuatro las tienes llenas de reuniones y dos con informes, solo te quedan otras dos para trabajar en otras cosas. Si las reuniones y los informes no son muy productivos, la productividad no será mucha ¿Cuándo voy a encontrar tiempo para hacer el trabajo que merece la pena? Sobre todo, entretenido con miles de actividades que no aportan ningún valor.

Me encanta el concepto de “No agenda”, ese tiempo no agendado, en el que no tienes compromisos y te puedes abrir los imprevistos, a las oportunidades que aparecen, puedes pensar y permitir la creatividad.

Si todas las semanas la agenda está demasiado llena, tanto la parte de trabajo como la de no trabajo, te pierdes las sorpresas de la vida. Si no tienes tiempo para estar con un amigo, cuando aparece por sorpresa, si nunca tienes tiempo para hablar con los que quieres, te estás perdiendo la vida.

“El tiempo es vida y si no tienes tiempo, es que no tienes vida”.

El tiempo es vida, lo que quiere decir que, si no tienes tiempo, es que no tienes vida. Si eres un adicto/a a decir “no tengo tiempo” prueba a cambiar y di “no tengo vida”. Ese cambio duele y puede ser el impulso para encontrar tiempo para lo importante.

Cuando somos niños soñamos con ser mayores para hacer lo que nos dé la gana. Si ya eres mayor, ¿Cómo vas con eso? ¿Te sientes esclavo de la agenda y de las obligaciones? ¿Quieres volver a ser niño para disfrutar de tu tiempo?

Voy al nombre del blog “Vivir tu tiempo” Tú tiempo es tuyo, no es de nadie más, solo tú puedes escoger como agendarlo, o no agendarlo. Puedes dejarlo libre, para hacer lo más adecuado en cada instante, según te sientas, según te lleve el momento.

Si estás devorado por la cantidad de cosas que “tienes que” hacer (los “tengo qué” tan peligrosos), si tienes la agenda a reventar, sin tiempo para la espontaneidad, para atender a lo que surja, para y siente ¿Es así como lo quieres?

Puede que de miedo a parar y darte cuenta de que igual lo que estás haciendo, a toda velocidad, no tiene sentido, ni para ti, ni para los que te rodean, ni para nadie. Enganchados a la actividad, cuesta parar.
Enganchados a la adrenalina de la prisa, de los compromisos, del logro.

Como decía Covey, trepando por la escalera del éxito toda la vida, para llegar arriba y ver que está apoyada en la pared equivocada. Haciendo para llegar arriba. Antes de ponerte a hacer, a subir la escalera, mira a ver dónde está apoyada.

Cuesta parar, dejar espacios en la agenda si estás enganchado a tenerla llena. Esclavo del ego, del que dirán si paro, del que van a pensar. Sintiendo el vacío del parar, el no hacer. Si no soy lo que hago ¿quién soy? Somos más allá de lo que hacemos.

“Dejemos de ir corriendo, a toda velocidad, a ningún lugar”

domingo, 12 de junio de 2022

El peso de las cosas a medio hacer

Las cosas que tenemos a medias son las que más pesan y las que más espacio ocupan, en la cabeza y también por todos los rincones. Cosas pendientes, medio empezadas.

Cuando lo quieres retomar ya no sabes por donde ibas. Ya no sabes dónde dejaste lo que necesitabas y habías comprado. Lo que está a medias ocupa espacio en la mesa, hasta que lo das carpetazo. Se quedan cosas por los rincones, esperando a volver a ser atendidas.

Ante lo que tienes a medias, que pueden ser muchas cosas, caben tres opciones:

  1. Dejarlo como está, ocupando espacio y generando culpa porque no eres capaz de acabarlo.
  2. Ponerte a ello y terminarlo, liberar espacio y disfrutar de la sensación de la tarea terminada.
  3. Eliminarlo, tirar lo que está medias, cuando ya no merece la pena.

Eliminar cuesta cuando lo tienes medio hecho. Es tirar el esfuerzo que hiciste en su día, descartar esa ilusión de verlo terminado. Pero si lleva ya demasiado tiempo en pendientes, quizá ya no merezca la pena el esfuerzo que queda por delante. Si eres capaz de dejarlo ir, dejará de ocupar espacio en tu cabeza y de pesarte en la lista de pendientes.

Obra parada hace años - a medio terminar ¿Se terminará algún día?
No cuenta lo que empiezas, solo cuenta lo que acabas. Lo que está a medio hacer cuenta pocas veces si no lo terminas. Un libro a medias, una casa a medio terminar, un proyecto incompleto.

Decide lo que quieres hacer y a por ello, hasta el final, hasta terminarlo. Después a por lo siguiente. Hoy puedes empezar a tachar cosas que estaban a medias.