Llevo muchos años obsesionado con el tiempo. Escribo en este blog desde 2014, con casi cuatrocientas entradas (esta es la 399), y empecé a impartir formaciones sobre este tema años antes. Durante este recorrido he ido comprendiendo algo que hoy da nombre al curso: el tiempo es vida. Lo que hacemos con nuestras horas acaba siendo lo que hacemos con nuestra vida. Por eso creo que aprender a gestionarlas puede aportarnos tanto.
Quizá
te resulte familiar llegar al final del
día cansado, después de haber hecho muchas cosas, y sentir que apenas has
avanzado en lo importante. Se acumulan tareas, respondes a lo que va llegando y
dejas para después ese proyecto, el ejercicio, una conversación o un rato para
ti. Ese “cuando tenga tiempo” puede
durar años. En el curso “Gestión del tiempo, gestión de vida” vamos a
detenernos a mirar qué está pasando y qué podemos cambiar.
Después
toca elegir dirección. ¿Qué quieres
conseguir? ¿Qué merece tener un lugar en tu agenda? A veces necesitamos una
brújula para decidir hacia dónde caminar. Si todo parece prioritario, acabamos
atendiendo lo que más ruido hace. Trabajaremos cómo definir objetivos y dar
espacio a lo importante, tanto en el trabajo como en nuestra vida personal.
Con
esa dirección podremos planificar:
convertir un proyecto grande en pasos manejables, saber por dónde empezar y
decidir qué toca hacer hoy. Como en el Camino de Santiago, conocer el destino
ayuda, pero necesitamos saber cuál es nuestra siguiente etapa. Una
planificación realista también deja margen para los imprevistos; llenar cada
minuto de la agenda nos lo pone difícil desde el principio.
Y
habrá que andar. Abordaremos esa tendencia a posponer lo que nos cuesta, la dificultad para empezar y el
perfeccionismo que nos impide terminar. Buscaremos formas de avanzar y construir hábitos que faciliten hacerlo con menos
esfuerzo. También aprenderemos a proteger la atención, gestionar interrupciones
y poner límites: cada compromiso que aceptamos ocupa un tiempo que tendremos
que sacar de algún sitio.
Para
mí, uno de los grandes retos actuales es gestionar
el tiempo con otros. Gran parte de nuestro trabajo depende de cómo nos comunicamos, colaboramos y delegamos.
Un encargo ambiguo puede acabar en horas de trabajo que después hay que
repetir. Un correo poco claro genera
nuevas preguntas. Una reunión sin
propósito consume el tiempo de varias personas. Engrasar esas relaciones puede
ayudarnos a ser más productivos a todos.
También
miraremos cómo comprender lo que nuestro jefe necesita y acordar prioridades, resultados y plazos.
Podemos dedicar mucho esfuerzo a algo que no era lo más necesario. Aclararlo a
tiempo ahorra trabajo y frustración. Y si diriges personas, cómo organizas,
escuchas y delegas influye en el tiempo de todo tu equipo. Cuidar el tiempo de
los demás forma parte de cuidar el propio.
El
otro gran reto es la gestión del cambio.
Aunque hagamos planes, llegan novedades: tecnologías, nuevas tareas, cambios en
el equipo, necesidades familiares o circunstancias que no esperábamos.
Trabajaremos cómo revisar el rumbo, aprender y adaptar nuestros planes. Tener
una dirección clara puede ayudarnos a decidir qué mantener y qué cambiar cuando
el camino deja de ser el previsto.
La tecnología merece también nuestra
atención. Puede ahorrarnos trabajo y facilitarnos la vida, pero el correo, los mensajes y las notificaciones
pueden mantenernos ocupados durante horas. Nos preguntaremos cómo hacer que las
herramientas trabajen a nuestro favor y cómo evitar que cada aviso decida qué
hacemos a continuación.
Y
cuidaremos la energía con la que
recorremos todo esto. Dormir, descansar, movernos, disfrutar y encontrarnos con
quienes nos importan necesitan su espacio. Aprender a gestionar el tiempo puede
ayudarnos a trabajar mejor y a llegar al final del día con algo de nosotros
disponible para vivirlo.
Será
un curso práctico, en el que
trabajarás sobre tu propia situación. Haremos ejercicios, compartiremos
experiencias y construirás un plan de acción personal. Las ocho semanas nos
permitirán probar cambios entre sesiones, observar qué funciona y ajustar lo
que necesites. La intención es que lo aprendido se vaya convirtiendo en una
forma de hacer.
Son 16 horas que confío en que te compensarán con
creces a medio plazo, por el tiempo que puedas ahorrar y por cómo vivas el
que tienes. También pueden compensarle a tu jefe si decide facilitarte esta
formación: mejorar tus prioridades, tu comunicación y tu manera de trabajar
puede beneficiar a todo el equipo.
Dedicar tiempo a aprender puede evitar muchas horas de esfuerzo mal dirigido.
Empezamos
el próximo miércoles 14 de octubre, en Burgos. Nos encontraremos los miércoles,
de 18:00 a 20:00, hasta el 2 de diciembre, en la Escuela Politécnica Superior,
avenida Cantabria. Si te has reconocido en estas líneas, te animo a hacerte ese
hueco y venir. Puedes consultar la información y acceder a la matrícula aquí:
https://www.ubu.es/te-interesa/gestion-del-tiempo-gestion-de-vida-iii-edicion.
¿Qué
te gustaría recuperar en tu vida si empezaras a disponer mejor de tu tiempo?


