Esta
semana estoy participando en un taller de Autocuidado
Psicológico basado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) en la
Universidad de Burgos, impartido por EduardoBlasco y Aurem Llobera, de Adcorem, y también profesores asociados de la
UBU.
Lo
están haciendo con rigor, cercanía y profundidad. Se nota cuando alguien no
solo conoce la teoría, sino que la vive.
El
programa es sólido y práctico: desde entender qué depende de uno mismo, hasta
entrenar la autocompasión, gestionar pensamientos y emociones o clarificar
valores para actuar con coherencia
Pero
más allá de los contenidos, me quedo con una idea esencial: El autocuidado no
es igual para todos.
En el
taller volvieron a aparecer algunos pilares clásicos del bienestar:
- 💤 Sueño (cantidad y calidad).
- 🥗 Nutrición (hidratación y comer lo que te sienta bien).
- 🚶♂️ Activación física.
- 🤝 Relaciones sociales.
Yo
añadiría otro que para mí es fundamental: 🌿 Contacto con la naturaleza.
Pero
más importante que la lista es la pregunta:
- ¿Está bien para ti?
- ¿Se adapta a tu momento y a tu contexto?
Porque
dormir 8 horas puede ser ideal… pero si tienes un bebé en casa, quizá el
autocuidado hoy no sea dormir perfecto, sino aceptar que esta etapa es así y
buscar microespacios de descanso.
Porque
quedar con gente suma… pero si estás saturado, puede que lo que necesites sea
silencio.
La
semana pasada, cuando impartí el taller “Cuidándome te cuido”, escribía que no
puedes cuidar durante mucho tiempo si tú no te cuidas. Que la generosidad
mal entendida puede vaciarte.
Este
taller conecta con esa idea desde otro ángulo: el autocuidado no es un lujo ni
una moda, es una responsabilidad contigo mismo.
Pero
cuidado. Si conviertes el autocuidado en una exigencia más en tu agenda: “tengo
que meditar”, “tengo que hacer deporte”, “tengo que alimentarme perfecto”;
entonces deja de ser cuidado y se convierte en presión.
En ACT
se habla mucho de flexibilidad psicológica: la capacidad de adaptarte, de
elegir conscientemente, de actuar desde tus valores incluso en medio de la
dificultad
Quizá
el verdadero autocuidado no sea cumplir un checklist, sino desarrollar esa
flexibilidad.
Encuentra
tu forma. Autocuidarte puede ser: decir que no; dormir más; pedir ayuda; salir
a caminar; llamar a un amigo; ir a terapia; o simplemente parar cinco minutos y
respirar. No hay una fórmula universal.
Hay
una pregunta honesta: ¿Qué necesito
ahora?
Y una
decisión pequeña y concreta.
Te
invito a que esta semana busques tu manera de cuidarte: la que encaje contigo,
la que tenga sentido en tu vida real; sin presión; sin compararte; sin
convertirlo en otra obligación.
Porque
al final, vivir tu tiempo también es esto: elegir conscientemente cómo te
tratas.
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