jueves, 26 de febrero de 2026

Autocuidarte no es hacer más. Es hacer lo que necesitas tú

Esta semana estoy participando en un taller de Autocuidado Psicológico basado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) en la Universidad de Burgos, impartido por EduardoBlasco y Aurem Llobera, de Adcorem, y también profesores asociados de la UBU.

Lo están haciendo con rigor, cercanía y profundidad. Se nota cuando alguien no solo conoce la teoría, sino que la vive.

El programa es sólido y práctico: desde entender qué depende de uno mismo, hasta entrenar la autocompasión, gestionar pensamientos y emociones o clarificar valores para actuar con coherencia

Pero más allá de los contenidos, me quedo con una idea esencial: El autocuidado no es igual para todos.

En el taller volvieron a aparecer algunos pilares clásicos del bienestar:

  • 💤 Sueño (cantidad y calidad).
  • 🥗 Nutrición (hidratación y comer lo que te sienta bien).
  • 🚶‍♂️ Activación física.
  • 🤝 Relaciones sociales.

Yo añadiría otro que para mí es fundamental: 🌿 Contacto con la naturaleza.

Pero más importante que la lista es la pregunta:

  • ¿Está bien para ti?
  • ¿Se adapta a tu momento y a tu contexto?

Porque dormir 8 horas puede ser ideal… pero si tienes un bebé en casa, quizá el autocuidado hoy no sea dormir perfecto, sino aceptar que esta etapa es así y buscar microespacios de descanso.

Porque quedar con gente suma… pero si estás saturado, puede que lo que necesites sea silencio.

La semana pasada, cuando impartí el taller “Cuidándome te cuido”, escribía que no puedes cuidar durante mucho tiempo si tú no te cuidas. Que la generosidad mal entendida puede vaciarte.

Este taller conecta con esa idea desde otro ángulo: el autocuidado no es un lujo ni una moda, es una responsabilidad contigo mismo.

Pero cuidado. Si conviertes el autocuidado en una exigencia más en tu agenda: “tengo que meditar”, “tengo que hacer deporte”, “tengo que alimentarme perfecto”; entonces deja de ser cuidado y se convierte en presión.

En ACT se habla mucho de flexibilidad psicológica: la capacidad de adaptarte, de elegir conscientemente, de actuar desde tus valores incluso en medio de la dificultad

Quizá el verdadero autocuidado no sea cumplir un checklist, sino desarrollar esa flexibilidad.

Encuentra tu forma. Autocuidarte puede ser: decir que no; dormir más; pedir ayuda; salir a caminar; llamar a un amigo; ir a terapia; o simplemente parar cinco minutos y respirar. No hay una fórmula universal.

Hay una pregunta honesta: ¿Qué necesito ahora?

Y una decisión pequeña y concreta.

Te invito a que esta semana busques tu manera de cuidarte: la que encaje contigo, la que tenga sentido en tu vida real; sin presión; sin compararte; sin convertirlo en otra obligación.

Porque al final, vivir tu tiempo también es esto: elegir conscientemente cómo te tratas.

Si quieres seguir leyendo lo que se publica en el blog, formar parte de esta tribu, puedes seguirme en LinkedIn, para no perderte la próxima entrada. Haz clic aquí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario