Hay
una frase que probablemente hayan escuchado muchas veces los autónomos,
profesionales liberales y, en general, quienes tienen cierta flexibilidad para
organizar su tiempo: "Ya que tú puedes...".
Es el problema que yo denomino “Tú que puedes…”; que yo también he
sufrido porque tengo flexibilidad:
- Ya que tú puedes, lleva el coche al taller.
- Ya que tú puedes, acompaña al niño al médico.
- Ya que tú puedes, recoge este paquete.
- Ya que tú puedes, haz esta gestión.
Es
verdad, puedes. Lo que es una ventaja
envenenada, porque hay veces que poder hacer algo termina convirtiéndose en
tener que hacerlo.
Quien tiene
un horario de trabajo tiene una magnífica respuesta: "No puedo, estoy
trabajando".
Quien
organiza su propio horario lo tiene más complicado: "Podría, pero estoy
trabajando".
Porque
puedes ir al médico a las once, puedes hacer una gestión a las doce, puedes
recoger al niño a las dos. Pero después tienes que trabajar.
El
informe sigue esperando, los correos siguen llegando, el cliente necesita una
respuesta. El trabajo no desaparece, simplemente se desplaza.
Paradójicamente,
quien tiene más flexibilidad puede terminar teniendo más dificultades para
organizar su tiempo.
Algo
parecido ocurre con el teletrabajo.
Como estás en casa, parece que estás disponible. Pero flexibilidad no significa disponibilidad.
- La flexibilidad consiste en poder decidir cómo organizas tu tiempo.
- La disponibilidad supone que ese tiempo está a disposición de los demás.
También
nosotros contribuimos a veces al problema. Como podemos trabajar después,
aceptamos el recado. Como podemos recuperar esas dos horas por la tarde,
interrumpimos lo que estamos haciendo. Y terminamos trabajando cuando los demás
ya han terminado.
No se
trata de perder la flexibilidad, se trata de decidir tú cuándo utilizarla.
Habrá
ocasiones en las que merezca la pena aprovecharla para acompañar a alguien al
médico o resolver una gestión. Esa es precisamente una de sus ventajas.
Pero
debería ser una elección, no una obligación.
Quizá
tengamos que aprender a responder alguna vez al "ya que tú
puedes...": "Sí, puedo. Pero
ahora estoy trabajando".
Porque
tener flexibilidad con tu tiempo no significa que tu tiempo esté siempre
disponible.
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