sábado, 29 de agosto de 2026

Vivir 365 días o vivir el mismo día 365 veces

Escribo todos los días una breve reflexión en LinkedIn. Hace unos diez días, por la mañana, mi hermana me dijo que empezaba a resultar un poco repetitivo escribiendo tanto sobre gestión del tiempo, la vida y esas cosas sobre las que suelo escribir. Por la tarde, un amigo remató la faena: “Es que escribes todos los días. Al final cansa”.

Mi respuesta fue sencilla: no hace falta que me leáis todos los días 😂.

Después me quedé pensando en eso de la repetición. La vida está llena de cosas que repetimos: dormimos todos los días, comemos todos los días, nos duchamos, trabajamos, hablamos con las mismas personas, recorremos muchas veces los mismos caminos. Y no pasa nada.

Hay cosas que merece la pena repetir, incluso algunas funcionan precisamente porque las repetimos.

Desde hace unas semanas, por ejemplo, todos los días hago prácticamente los mismos ejercicios para recuperar mi codo. Los repito conscientemente porque sé para qué los hago y porque esa repetición, poco a poco, produce resultados.

Hacer ejercicio, leer, aprender, cuidar a alguien, decir te quiero, quedar con los amigos… Hay repeticiones que construyen nuestra vida.

El problema no es repetir, el problema es repetir sin darnos cuenta lo que ni nos gusta ni nos aporta.

Todos hemos vivido alguna vez esa sensación extraña de llegar al trabajo y apenas recordar el camino que hemos recorrido. Hemos conducido, parado en los semáforos, girado donde correspondía y aparcado. Pero como hacemos el mismo trayecto todos los días, nuestro cerebro ha puesto el piloto automático.

Algo parecido puede ocurrirnos con la vida. Levantarnos, trabajar, comer, mirar el móvil, cenar, acostarnos… y volver a empezar. Un día detrás de otro. Hasta que un año puede terminar siendo el mismo día vivido 365 veces.

Vivir no consiste en buscar permanentemente cosas nuevas. Tampoco necesitamos 365 aventuras diferentes. Se trata más bien de estar presentes en aquello que hacemos, aunque lo hayamos hecho cientos de veces. Y, de vez en cuando, introducir algo que haga que hoy no sea simplemente una copia de ayer.

Porque hay una gran diferencia entre vivir 365 días y vivir el mismo día 365 veces.

Por cierto, mañana probablemente volveré a hacer mis ejercicios del codo y también volveré a escribir. Lo llevo haciendo estos diez días, para eso he esperado, para ver como me sienta la repetición.

Mi hermana y mi amigo ya saben que, aunque escriba, no tienen por qué leerlo 😜.

Te invito a hacerte una pregunta: ¿Qué cosas repites conscientemente y cuáles haces ya con el piloto automático?

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1 comentario:

  1. Muy buena reflexión! Si escribir a diario te hace feliz, no hay más razones que buscar para hacerlo

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