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martes, 23 de diciembre de 2025

Para renacer en Navidad, revisar como ha ido el año

Estamos llegando al final del año y la Navidad se asoma casi sin darnos cuenta. Este tiempo trae consigo una energía especial: la del nacimiento y el renacimiento, la de volver a empezar. No se trata solo de cerrar un calendario, sino de abrir un espacio interior para detenernos, respirar y mirar con honestidad lo vivido. La Navidad nos recuerda que siempre es posible volver a nacer, renovar la mirada y recuperar lo esencial.

El final de año es una invitación a la reflexión pausada. Mirar atrás y preguntarnos cómo ha sido este año que termina:

  • ¿Qué es lo que ha ido bien?, ¿qué momentos han merecido realmente la pena?, ¿qué decisiones volveríamos a tomar tal y como las hicimos?, ¿qué encuentros, aprendizajes o silencios nos han sostenido?
  • Reconocer también aquello que no salió como esperábamos, desde la comprensión y la experiencia adquirida. Hacernos las preguntas necesarias: ¿qué podría haber hecho de otra manera?, ¿qué no me hizo bien y sería mejor no repetir?
  • Mirar que quedó sin hacer: ¿qué dejé pendiente por falta de tiempo, de claridad o de valentía?

Mirar todo esto con calma es un acto de cuidado. Es parecido a la reflexión diaria sobre cómo ha ido el día, pero ampliada a todo un año de vida, con sus luces y sus sombras.

De esta mirada honesta nace el terreno fértil para el año que comienza. Antes de lanzarnos a escribir propósitos, conviene preguntarnos desde dónde queremos vivir. Tal vez este sea el momento de romper un ciclo que no nos conviene, de dejar de repetir inercias. En lugar de grandes metas sin estrategia, podemos empezar a pensar en pasos pequeños, concretos y sostenibles, capaces de transformar de verdad nuestro día a día.

Si sembramos bien ahora, el próximo enero no será una repetición del anterior. Podremos mirar atrás y reconocer el camino recorrido, no solo lo que soñamos hacer. De cómo convertir esta reflexión en propósitos realistas y con sentido hablaré en la próxima entrada del blog.

También, si vives en Burgos o cerca y sientes que te vendría bien hacer este proceso acompañado o acompañada, quizá este sea un buen regalo de Navidad. Puedes regalarte (o regalar) el curso de Gestión del tiempo, gestión de vida, donde, paso a paso, aprenderás a disfrutar de tu tiempo y de tu vida con menos estrés y un propósito claro. Porque una buena vida se construye con buenos “ahoras”. Toda la información está disponible aquí: https://www.ubu.es/te-interesa/gestion-del-tiempo-gestion-de-vida-ii-edicion

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domingo, 17 de noviembre de 2024

Lo que hago ¿Tiene valor para alguien?

Este año, me propuse escribir una entrada de blog cada semana. Para ponérmelo más fácil lo concreté un poco más y decidí escribir una entrada cada domingo. De momento no voy mal, empezando la semana 47 del año esta es la entrada 48. Estoy contento, la meta de las 52 entradas para 2024 está al alcance.

52 semanas de compromiso - un año. Ya llevamos 47
No todos los domingos es sencillo, no todas las semanas estoy igual de motivado. Aunque el hábito ayuda hay veces que da pereza. Las ideas están en la cabeza, enseguida se me ocurre sobre que escribir, otra cosa es ponerse y hacerlo. Aunque el proceso es simple y conocido, no es fácil ponerse.

Semana tras semana, he plasmado reflexiones, ideas, experiencias, e incluso dudas que me han surgido en el camino. Aunque siento una enorme satisfacción por haber mantenido el compromiso, me encuentro reflexionando sobre una pregunta que probablemente todos nos hacemos tarde o temprano: Lo que hago ¿Tiene valor para alguien?

Para mí ha valido la pena. Este compromiso semanal me ha dado una rutina creativa, me ha permitido reflexionar sobre temas que quizás de otro modo habría pasado por alto. Cada entrada ha sido un pequeño reto que me ha impulsado a mejorar mi forma de expresarme y a ser más consciente de cómo comunico mis ideas. Si bien el objetivo principal era compartir con otros, también ha sido un regalo para mí: el de aprender a través de la escritura.

Más allá de la reflexión personal, la escritura es una forma de conectar, de compartir lo que llevamos dentro con quienes nos leen al otro lado de la pantalla. Sin embargo, muchas veces, esa conexión se siente como una carta lanzada al mar en una botella. ¿Habrá alguien ahí afuera que la reciba? ¿Habrá alguien a quien lo que escribí le haya aportado algo valioso?

Conozco físicamente gente que me lee, muchos amigos y amigas, con los que la entrada es excusa para comentar más profundamente sobre el tiempo, que es la vida. Con otros nos encontramos en las redes y a veces dejáis algún comentario. Por lo que espero que en algo esté contribuyendo. Aun así, me pregunto: ¿A quién y en qué le ha servido?

Creo que, de vez en cuando, es importante hacernos esta pregunta: ¿lo que hacemos está aportando valor? No porque debamos medir todo en términos de utilidad o reconocimiento, sino porque detenernos a reflexionar nos ayuda a ajustar el rumbo y a conectar con el propósito detrás de nuestras acciones. Preguntarnos si lo que hacemos tiene un impacto nos permite evaluar si estamos contribuyendo de alguna forma al mundo, por pequeña que sea, o si hay formas en las que podemos hacerlo mejor. Es un ejercicio de humildad y de intención que nos mantiene enfocados en lo que realmente importa.

Y ahora, te hablo a ti, que me has acompañado, quizás desde el principio, quizás solo en esta entrada. Quiero pedirte algo: dime si alguna de estas 48 entradas te ha servido. ¿Hubo algo que te ayudara a resolver un problema? ¿Alguna idea te hizo pensar diferente? ¿Te sentiste acompañado en algún momento complicado? O tal vez, simplemente, ¿te arrancó una sonrisa? Me encantaría saberlo. Tus comentarios me ayudarán a entender si lo que hago tiene sentido y serán una brújula para saber cómo puedo seguir compartiendo algo de valor en el futuro.

Aún quedan algunas semanas para cerrar el año, y quiero que las próximas entradas sean tan relevantes como sea posible. Así que, si hay algo sobre lo que te gustaría que escribiese, este es el momento de decírmelo.

Gracias por estar ahí, por leer, por formar parte de este pequeño proyecto que me ha acompañado a lo largo de este año. Espero seguir aprendiendo contigo.

Y ahora, te toca a ti: ¿Qué te ha servido de lo que he escrito? Déjalo en los comentarios (en el blog, Facebook, LinkedIn o WhatsApp; que son los medios por los que lo difundo). Esos comentarios serán gasolina que me impulsará a continuar.

Si quieres ver cuando publico una nueva entrada, puedes seguirme en LinkedIn. Pulsa aquí