domingo, 22 de marzo de 2026

El foco y la constancia abren puertas que no te esperas

Ayer acompañé a mi amigo Félix a un taller de respiración en Burgos, al que asistió otro grupo de amigos, que nos encontramos de vez en cuando (gracias a CISA-Aspanias por abrir el espacio).

Félix lleva tiempo formándose, tiempo invirtiendo en afinar su manera de acompañar. Y eso se nota. No solo en lo que hace, sino en cómo está, en la calma, en la presencia, en la forma de sostener el espacio.

El resultado fue claro: una experiencia profundamente nutritiva para quienes estuvimos.

Esto es lo que ocurrió ayer, que parece magia. Para entenderlo hay que mirar todo lo que pasó antes. Porque lo que vivimos no fue solo “respirar”, fue parar, fue escucharnos. Fue permitir que el cuerpo hablara. Y el cuerpo, muchas veces, sabe antes que la cabeza.

En https://breathworkmadrid.com/ Félix explica cómo a través de la respiración, puedes influir en cómo te sientes, reducir el estrés, soltar tensión, aclarar lo que llevas dentro. Y, en muchas ocasiones, conectar con algo importante: qué necesitas y hacia dónde quieres ir.

Ese fue el ejercicio de ayer, practicar a escucharte, a parar, a elegir desde un lugar más consciente. En un espacio cuidado, con música inmersiva, combinado con los olores adecuados y con una guía en la forma de respirar. Cuando bajas el ruido, aparece la claridad. Y con ella, el propósito.

Como chiste se contaba que llevamos toda la vida respirando y a ver si ahora íbamos a aprender. Resulta que tenemos una herramienta sencilla que es probable estemos desaprovechando.

Félix tiene claro su propósito, que no es otro que acompañar a personas. En este caso a través de una vía concreta, la respiración.

El resultado no es casualidad, es elección, práctica y camino. Muchas veces pensamos que las oportunidades aparecen de repente. Que “se abren puertas” y no vemos el trabajo silencioso que hay antes. Las horas, la constancia y el foco. La apuesta por seguir cuando no hay aplausos.

Cuando dudas, cuando no sabes si esto llevará a algún sitio, y aun así, sigues. Hasta que un día, la puerta se abre y desde fuera parece suerte, pero no lo es. Es el resultado de haber estado llamando mucho tiempo.

Vivir tu tiempo también es esto: elegir en qué inviertes tu energía, sostenerlo y confiar en el proceso.

A veces no necesitas hacer más. Necesitas parar, respirar y escucharte. Y desde ahí… seguir caminando. Ayer lo vivimos en primera persona, fue un gusto acompañar a Félix y al resto del grupo.

Seguro que repetiremos.

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