miércoles, 11 de septiembre de 2024

Felicidad o/y tranquilidad

Esta semana escribo en miércoles en lugar de en domingo. De viernes a martes he estado completando un proceso de autoconocimiento, que empecé hace casi 10 años. Estos días he estado con el SAT5 del programa SAT (buscadores de la verdad) de Claudio Naranjo.

Más que completar creo que queda mejor expresado diciendo que siento que he dado un paso más en el camino que me ayuda a conocerme y a comprenderme. Un proceso que no acaba, que no se completa, como quitar una capa más a la cebolla.

Es difícil de explicar con palabras. Me ha acercado un poco más a la tranquilidad, que me ayuda a relacionarme de manera más amplia, más espontanea, primero conmigo mismo y después, también, con los demás. Una puerta a un mundo de posibilidades.

Conocernos nos libera. Libera energía creativa que teníamos atascada. Nos permite saber lo que queremos e ir a por ello, disfrutando por el camino, siguiendo la dirección que nos marcamos. También a saber lo que no queremos.

Vivir tu tiempo va de esto, de vivir el tiempo, que es vida, en tus propios términos, soltando los automatismos, las presiones sociales. Dándote cuenta de tus pensamientos, de tus sentimientos y emociones, de tu instinto, para actuar en consecuencia.

Me encantan unas frases que encontré en internet atribuidas a Wüicho Villegas y que te comparto:

“La verdadera felicidad, es la tranquilidad.

Sin angustias en la mente. Sin presiones sociales superficiales. Sin ataduras personales hirientes. La Felicidad, no siempre es estarse riendo, cantando o saltando como demente. Tampoco es estar siempre hiperactivo. Tampoco es estar distorsionado a causa de algún exceso alegre, pues a diferencia de la alegría, la verdadera felicidad no tiene caducidad, sino que es permanente.

Un estado puro de paz, de claridad mental, de completa presencia en el presente y, por ende, de absoluto dominio de todo lo que te sucede.

Presencia en lo que piensas. Presencia en lo que dices. Presencia en lo que haces. Presencia en lo que sientes.

La Felicidad, es la tranquilidad mental que te permite disfrutar cada segundo de Vida tal y como viene.”

Te deseo mucha felicidad y tranquilidad. La aceptación de ciertas cosas ayuda.

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domingo, 1 de septiembre de 2024

¡Vete a cagar!... Sin móvil

En mi casa los tiempos en el baño se han alargado, especialmente entre los adolescentes ¿Por qué será? Seguro que te está viniendo una respuesta a la cabeza. Me da que tiene que ver con que se meten en el baño con el móvil. Hay que reconocer que ahí tienen intimidad y supongo que el tiempo que pasan dentro tiene que ver con eso.

No es solo cuestión de adolescentes. Tengo que reconocer que también es un hábito que practico, incluso cuando trato de evitarlo. Por charlas que he tenido, creo que es un hecho habitual para bastantes y bastantes casas.

El móvil, el tiempo y el baño
Ir al baño sin el móvil se está convirtiendo en extraño. Como salir de casa sin él. Cuantos hemos vuelto a casa el día que se nos ha olvidado a recogerlo, nos sentimos descolocados sin este pequeño aparatito. Por otra parte, que gusto el día que no volvemos a por él y disfrutamos de la desconexión. He tenido problemas con la batería y lo he dejado algún día en casa; la verdad es que ha estado bien, una preocupación menos, podía estar a lo que estaba, con menos interrupciones.

Además de que el baño está más ocupado que nunca hay otros motivos que aconsejan cambiar de costumbre y dejar el móvil fuera:

  • Lo que podrían haber sido dos minutos se convierten fácilmente en 15 entretenido con juegos, redes sociales u otros contenidos.
  • La postura en el inodoro con el móvil te puede generar dolores de espalda, cuello y muñecas.
  • Mucho tiempo allí sentado puede producir hemorroides. De esas que no se sufren en silencio porque se cuentan.
  • No te digo nada de la faena que supone si el móvil se cae en el inodoro.

Como ya he comentado en otras entradas, el móvil es la chupeta de los adultos. Nos la ponemos en cuanto nos aburrimos. El problema es que cuando nos ponemos la chupeta nos quedamos enganchados y los tiempos se nos alargan, además de suponer otras consecuencias.

El tema de esta entrada es un poco escatológica y también muy cierta. No se si es fácil de implementar, es simple y creo que efectiva. Un reto para el comienzo de septiembre, dejar el móvil fuera del baño, hay mucha humedad, que no sienta bien a la electrónica. Tus compañeros de hogar te lo agradecerán. (¡Vete a cagar!... Pero sin el móvil).

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martes, 27 de agosto de 2024

Deja de ser un borrego

La semana pasada estuve haciendo un tramo del camino de Santiago con mi hija Sofía. Empezamos desde Sarria, el lugar más típico para comenzar, porque andando desde allí te dan la compostelana.

Impresionante la cantidad de gente caminando a las siete de la mañana por el camino de Santiago, en este último tramo, en agosto, parece una procesión. La mayoría salimos de los mismos sitios, los típicos para dormir. La mayoría salimos a las mismas horas, las típicas para salir. Paramos en los mismos sitios y llegamos al mismo destino, a horas parecidas.

El primer día llegamos a Portomarín a las 14.20. Hora típica para comer en España, así que nos fuimos a comer, al lugar típico. Como cabía esperar el sitio estaba lleno, a tope, tuvimos “suerte” y encontramos mesa. Nos dijeron que teníamos que esperar 10 minutos para pedir, nos quedamos.

No comimos demasiado, pero comer nos llevo dos horas. Después de pedir tardaron en traer la comida, la cocina estaba desbordada, había espera con cada plato. Tardaron en cobrarnos, el camarero estaba desbordado. Hacían lo que podían, probablemente los que más sufrían eran los que estaban prestando un servicio, para el que no llegaban. Problemas de la masificación de agosto, que muchos habréis vivido durante las vacaciones.

A partir de ahí, los días siguientes, decidimos comer algo antes. Comer a las 13.30 marca una gran diferencia. Los sitios estaban empezando, todavía semivacíos. La cocina no estaba desbordada y los camareros más descansados. Comimos mejor y más rápido. La solución, un pequeño cambio, no hacer lo de todos, ir en otro momento.

A veces nos convertimos en borregos, seguimos ciegamente lo que hace la masa, nos dejamos llevar por la corriente, como las ovejas (borregos), que siguen al rebaño sin dudarlo, aunque el camino no tenga sentido.

Dejar de seguir al rebaño, de hacer lo típico, lo que hacen todos, tiene sus ventajas. Los sitios están menos llenos, incluso si no vas en temporada alta, todo suele ser más barato. Con mucha demanda los precios suben; ya se sabe, la ley de la oferta y la demanda.

Sin pensar, por inercia, seguimos al rebaño. Hacemos lo mismo y a las mismas horas
Esto idea sirve también si tienes que hacer trámites con la administración, en el banco o ir a comprar. Si vas cuando va todo el mundo se complica, con más gente los tiempos se alargan y los espacios son menos. Yo suelo ir al supermercado a eso de las 15.30, que no hay gente, hacer los trámites a primera hora, tanto en el banco como en la administración, cuando están empezando y las colas no se han formado. Me ahorra mucho tiempo y también me quita la sensación de pérdida de tiempo que me acompaña cuando estoy esperando.

Dejar de ir con el rebaño supone crear tus propios horarios un poco diferentes. Así tendrás menos aglomeraciones, puedes encontrar hasta donde sentarte, disfrutaras de mayor tranquilidad, menores tiempos de espera, precios más bajos, la haber menor demanda y menos bullicio.

Puede que te guste el bullicio, entonces tienes que pagar el precio en tiempo y dinero. Por mi parte cada vez me gusta más la tranquilidad. Aunque, de vez en cuando disfruto entre las multitudes. Lo bueno es que puedes elegir, al menos si te paras a pensarlo, antes de dejarte llevar por la masa.

Te invito a que pienses cuándo es el mejor momento para hacer lo que quieres hacer. Póntelo fácil.

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