Mostrando entradas con la etiqueta parálisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta parálisis. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de enero de 2022

Para avanzar todo es empezar

Cuantas veces tenemos algo en mente, le damos vueltas, nos acordamos una y otra vez, pasan los días, las semanas y a veces hasta años, sin que avancemos un ápice. Está en nuestra lista de pendientes, en todas las listas de pendientes que hacemos y se queda ahí para siempre.

Puede que paralizados de tanto análisis, porque nos parece abrumador, porque no lo tenemos claro. Podemos encontrar mil razones y el pendiente sigue dando vueltas en la cabeza, ocupando nuestro espacio mental y nuestra energía.

No hay misterios, como reza este cartel que encontré por casualidad, para avanzar todo es empezar ¿Qué es lo que tienes en pendiente que debe empezar a avanzar? ¿Cuál es el primer paso para que avance?

Un camino de mil millas empieza con el primer paso. Conseguir hacer un maratón puede comenzar con salir a correr 5 minutos el primer día. No tiene porque ser algo grande, puede ser un pequeño paso, un gesto que te ayudará a seguir. Vencer la barrera de la pereza y empezar, el primer paso para llegar a la meta.

Esta entrada al blog es intencionadamente corta. El primer paso de 2022 al que seguirán otros muchos.

domingo, 11 de octubre de 2020

Ansiedad

 La ansiedad es frecuente en un mundo competitivo y lleno de actividad, con altas expectativas que no siempre se cumplen. La ansiedad puede ser una reacción normal al estrés, provocada por el temor a aspectos supuestamente negativos de un futuro desconocido.

Podemos extraer tres características de este tipo de ansiedad:

  • Anticipación del futuro.
  • De carácter negativo (anticipamos resultados que nos desagradan).
  • Ante un futuro incierto.

Puede ayudar a adaptarnos, a ponernos en marcha, buscar soluciones, a actuar, a ocuparnos en lugar de preocuparnos, ante ese futuro que imaginamos.

Por otra parte, si nos desborda, puede paralizarnos. Incapaces de actuar, los pronósticos negativos tienen más posibilidades de suceder (la verdad autocumplida).

Ansiedad y depresión van, en ocasiones, dadas de la mano. Dibujo de Leyre Fontaneda

Existe una gran diferencia entre una ansiedad puntual, reacción a un momento de estrés, de la que se prolonga en el tiempo. Una ansiedad prolongada compromete nuestra salud a largo plazo, en su triple dimensión: física, mental y social. Lo que escribo se refiere principalmente a la ansiedad puntual.

Explorando la anticipación del futuro aversivo (desagradable), esta anticipación puede provenir de, entre otras cosas:

  • Falta de control percibido: un entorno en cambio, desconocido, puede despertar la inseguridad, es imposible predecir el futuro, sin una bola de cristal que funcione ¿Podemos aceptar que no podemos controlarlo todo? Está claro que “no somos omnipotentes, aunque a veces nos presionamos como si lo fuésemos”.
  • Auto-exigencia y el perfeccionismo: La imaginación sigue jugándonos malas pasadas, sobre lo que somos capaz, además, sin demasiado esfuerzo. Nos convertimos en nuestro peor juez, exigiéndonos más de lo que exigiría cualquiera, de lo que exigiríamos a cualquiera. Con ese nivel de exigencia es imposible llegar, el resultado solo puede ser decepcionante.
  • Demasiadas cosas que hacer y que no haces, con la sensación de que estás perdiendo el tiempo. La fantasía de poder hacerlas todas (otra vez la omnipotencia).

La imaginación, la expectativa, juega un papel fundamental en la ansiedad. Darnos cuenta de lo que estamos imaginando es un primer paso. Muchas veces no somos ni conscientes de lo que está pasando en nuestra cabeza.

Cada uno reaccionamos de una manera ante la ansiedad. Las reacciones pueden no ser muy saludables: puede que nos enfademos ante cualquier motivo, atraquemos la nevera, nos atiborremos de chocolate, fumemos más de la cuenta, bebamos más cerveza o un largo etcétera. Ver esas reacciones nos puede dar pistas de que algo nos está sucediendo.

Los primeros pasos si te encuentras así:

  • Parar y darnos cuenta de lo que nos pasa, de dónde nos viene la sensación.
  • Ser conscientes de que la mayoría de las cosas que nos preocupan no llegan a ocurrir. Y si han de ocurrir afrontarlas cuando lleguen y no por anticipado. Pre-ocuparse es ocuparse antes de tiempo.
  • Ordenar la lista de tareas inacabables, descartar unas cuantas y decidir por dónde comenzar. Empezar por la primera, pasar de preocuparse a ocuparse.
  • Aceptar la incertidumbre del futuro, que traerá cosas buenas y no tan buenas, como siempre sucede.

Todo esto se puede complementar con hábitos saludables:

  • Buscar buena compañía y compartir tus sentimientos.
  • Hacer ejercicio, libera endorfinas y nos pone a punto. Mejor si es en la naturaleza.
  • Risoterapia, los efectos saludables de la risa. Echarse unas risas.
  • Centrarte en la respiración. El Mindfulness puede ayudarte a quedarte en el presente y darte cuenta de lo que te está pasando.
  • Yoga que ayuda a liberar la tensión en el cuello o los hombros que puede acompañar a la ansiedad.
  • Volver a lo fundamental. Realmente necesitamos muy poco. Podemos ser felices con mucho menos.

Si en lugar de una ansiedad puntual esta es prolongada, se puede estar sufriendo un trastorno de ansiedad. En este caso es recomendable buscar apoyo y ayuda de un profesional. La ansiedad puede desembocar también en un trastorno de depresión.

La ansiedad es algo natural y normal en ciertas situaciones. Si se hace intensa, crónica o incapacita para tareas habituales busca ayuda de un profesional.

domingo, 31 de mayo de 2020

Bloqueado ¿Qué te impide dedicarte a lo que consideras importante?


Hoy me encuentro bloqueado, no me viene la inspiración sobre qué escribir. Me castigo un poco, había decidido escribir todos los domingos y estoy pensando en dejarlo.

Entro en una lucha interior, tampoco pasa nada (y sé que es así). Por otra parte, sí pasa, puede ser el comienzo del tobogán para dejar de escribir, ya me ha pasado, largas interrupciones, que por otra parte pueden ser fructíferas para volver con nuevas ideas.

La parálisis nos puede afectar a todos, paralizados por el análisis, dando vueltas a la cabeza, pensando, contradiciendo lo que pensábamos hace un momento ¿Qué haces cuando sientes que no avanzas en una tarea? ¿abandonas? ¿insistes hasta el agotamiento? ¿te relajas?

Decido analizar de dónde me viene el bloqueo de ideas “suficientemente buenas” sobre las que escribir y encuentro una mezcla de auto-exigencia, de perfeccionismo, ligado con el miedo al qué dirán. También me importa lo que piensen los que leen lo que escribo, tengo que hacer algo que llegue, que impacte. También me digo que escribo para mí, que nunca se lo que va a gustar, lo que va a servir, a cada uno nos sirven unas cosas y a mí me sirve este reflexionar en alto que es mantener un blog, escribir semanalmente.

Y aquí estoy, escribiendo del bloqueo, que nos puede suceder con muchas cosas, de hecho, a mí me sucede, especialmente con lo importante. Cómo es importante queremos hacerlo bien, “perfecto”, y la trampa del perfeccionismo, que a veces no nos deja terminar hasta que no lo sintamos perfecto, otras veces no nos deja empezar al no sentirnos capaces de tamaña hazaña.

Y por el camino nos entretenemos con otras mil cosas, aprovechamos la excusa de que estamos ocupados para no centrarnos en lo importante. Es que para lo importante tengo que despejar un montón de cosas, no tengo que tener nada que me distraiga, en cuanto las acabe me pongo y el momento no llega nunca.

Pablo Piccaso: "qué la inspiración me encuentre trabajando", foto tomada de twitter de @PaulaBabier
Qué tal si aparcamos todo el resto de cosas y nos ponemos con lo importante. Lo que nosotros consideramos importante, como para mí el dedicar un rato todas las semanas a escribir y publicar una idea que me ronde por la cabeza.

“Lo importante no puede estar al servicio de lo menos importante”

¿Hay algo que tengas aparcado y que para ti es importante? Cada uno tenemos nuestra excusa para no abordarlo, muchas veces detrás está algún miedo, que no siempre es fácil ver.

Si no es ahora ¿cuándo? Por mi parte, casi sin querer queriendo, he escrito esta entrada con la que estaba bloqueado. Muchas veces los bloqueos se superan poniéndose a ello, muchas veces lo importante es empezar.

Decía Picasso “que la inspiración me encuentre trabajando”, así que un poco de perseverancia a veces ayuda. Si no ayuda, es hora de pasar a otra cosa.

Y ahora me voy a descansar en la confianza de estar más inspirado a la próxima (y de que esto que he escrito te pueda servir).

domingo, 13 de noviembre de 2016

Tanto pensar en hacer se pasa la oportunidad

Llevo toda la semana pensando en escribir esta entrada sin hacerlo, no he encontrado el momento. Podría decir que no he tenido tiempo, estaría mintiendo, todos los días tengo y he tenido 24 horas, aunque las he dedicado a otra cosa.

Y es que por mucho que pensemos en hacer algo ese algo no se suele hacer solo, sobre todo si está esperando a que lo hagamos nosotros. Podemos estar pensando en estudiar todo el día sin hacerlo y al final del día no habremos avanzado y además nos sentiremos culpables de no haber hecho. Curioso, estaríamos mejor si ni siquiera hubiésemos pensado en lo que nos conviene.

Y es que darse cuenta de lo que es importante para nosotros en cada momento supone una responsabilidad, por eso muchos prefieren no mirar, no darse cuenta y así no se tienen que hacer responsables. Responsabilidad es habilidad para responder y la respuesta se ve en las acciones.

Así puedo pensar en recoger la mesa y no hacerlo, pensar todos los días en que tenía que hacer ejercicio y no moverme del sofá o pensar en decir algo a esa chica sin acercarme siquiera.

Nos excusamos diciendo que hay que pensarlo bien y no atascamos en la parálisis por el análisis, tanto pensar no hacemos.
Foto tomada del blog mundodeisabel
Además cuanta energía gastamos pensando en hacer algo sin hacerlo, para después fustigarnos por no haber hecho. Darte cuenta de lo que estás “NO HACIENDO” te lleva a la insatisfacción y de ahí puedes sacar la energía para empezar a hacer. Podemos aprovechar esa energía para ponernos en movimiento en lugar de para culpabilizarnos.

Pensar en hacer sin hacer nos lleva a la insatisfacción, esa insatisfacción nos puede impulsar a avanzar si no lo hemos hecho antes

Otras veces no empezamos esperando el plan perfecto o el momento perfecto hasta que perdemos la oportunidad ¿Cuándo es el momento perfecto para tener un hijo? Hay que tener la pareja perfecta, una casa, trabajo indefinido… Y claro cumplimos los 40 esperando y después quizá sea demasiado tarde.

No pienses demasiado no sea que se pase la oportunidad sin ni siquiera haberlo intentado.

La única forma de avanzar es ponerte con ello. Y podemos transformar la insatisfacción en satisfacción del resultado conseguido. Además de disfrutar del camino, sabiendo y sintiendo que estamos haciendo lo que queremos hacer porque es importante para nosotros. Como escribir este texto.

Mira a ver qué es lo que estás pensando en hacer desde hace tiempo, eso que te ocupa la mente y decide cuándo vas a empezar y lo bien que te vas a encontrar cuando lo tengas hecho.

En mi caso, algo que vengo pensando desde hace tiempo es escribir un artículo científico, empiezo mañana, hoy ya he escrito esta entrada.

jueves, 31 de marzo de 2016

Parálisis por el análisis

Un amigo se ha hecho experto en caravanas, estuvo mirando y buscando para comprar una y no acabo de decidirse, demasiadas opciones, no lo tiene claro, quiere mirar más y seguir pensándoselo. Otros según ven la primera se deciden, no tienen que mirar más.

Pasa lo mismo con decisiones importantes, por ejemplo para comprar casa, los hay que después de ver cien no se deciden y los que la compran viendo tres.

En el equilibrio está la virtud y no en los extremos. Malo es no informarse lo suficiente, especialmente en las decisiones importantes y también es un desperdicio de tiempo informarse demasiado si la decisión no lo merece.

Los que quieren tenerlo todo controlado sufren “Parálisis por el análisis”, tanto analizar no hacen nada. Como hemos visto en los ejemplos no se deciden sobre que quieren comprar, no inician un proyecto nunca porque nunca están todas las variables controladas y ningún momento es bueno, porque siempre hay una pega.

“Hacer algo es mejor que no hacer nada a la espera del momento, la solución, la información o el proyecto perfecto”

Es la “Trampa del perfeccionismo”, hasta que no está todo controlado no empezamos, con lo que no empezamos nunca. O hasta que no está todo perfecto no acabamos, con lo que empezamos y nunca estamos satisfechos para acabar.

El perfeccionista está eternamente insatisfecho, incluso cuando lo da por acabado. Nunca está suficientemente bien, siempre se puede mejorar, pero ¿a qué precio? Llega un momento que el trabajo no compensa y el esfuerzo es excesivo para lo que se va a conseguir.

“Tratar de hacer las cosas perfectas puede llevar un tiempo que no tienes”

En el otro extremo está “el chapuzas”, enseguida se cansa y para el todo vale. Quizá con ver tres casas no es suficiente para decidir la compra, que el proyecto merezca más dedicación y esfuerzo.
La curva de valor frente al tiempo dedicado tiene forma de ese. Al principio el valor de lo que haces apenas crece, después empieza el momento en el que realmente añadimos valor y cuando ya hemos dedicado “suficiente” tiempo el valor vuelve a crecer muy poco a pesar de las horas extra dedicadas.

Como ejemplo si no dedicamos suficiente tiempo a elaborar un informe será una chapuza y no sólo no nos aportará valor, sino que nos dejará en evidencia ante quien lo lea. Si el informe ya está “suficientemente bien” y le hemos dedicado cuatro horas es probable que una hora más no se note demasiado.

No siempre que se tiene más información se toman mejores decisiones, en ocasiones las ramas no nos dejan ver el bosque y los detalles hacen que olvidemos que es lo importante y la valoración no sea la correcta. Cuando esto ocurre el perfeccionista, al que le gusta pensárselo, llega a la conclusión de que debería haber mirado más cuando es probable que si hace lo contrario la decisión sea mejor.

Informarnos demasiado nos aleja de lo que realmente queremos y anula la intuición, nos puede llevar a peores decisiones.

Me gusta la idea del prototipo. Hacer algo que aporte valor a alguien e irlo mejorando y sacando mejores versiones. Aquí te dejo con este prototipo de idea sobre la “parálisis por el análisis” y el “perfeccionismo”. Sé que es un tema polémico y este texto se puede enriquecer con tus comentarios.

Decide cuanto tiempo merece cada cosa. Me gusta el cuarto de los acuerdos del libro de los cuatro acuerdos: “Haz siempre lo máximo que puedas” y me gusta el añadido, lo máximo y no más. A veces dejamos demasiada energía en cosas que no la merecen.