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domingo, 31 de diciembre de 2023

No hay misterios para conseguir los objetivos del nuevo año

Llega final de año, momento para ver que tal nos ha ido el que acaba y que nos planteamos para el que empieza ¿Qué le pides a este año que empieza? ¿Qué resultados quieres para dentro de un año? ¿Cuáles son tus objetivos?

No hay misterios para conseguir los resultados que queremos, siempre que sean alcanzables. Hacer lo necesario para llegar allí. Tener claro el objetivo y ser constante en su persecución.

Me viene a la cabeza un chiste de dos compañeros de colegio que se encuentran pasados los años. Después de charlar un rato queda claro que a uno le ha sonreído la vida, al menos en lo económico y el otro pasa dificultades para llegar a fin de mes. El que tiene las dificultades le pregunta “¿Qué has hecho para conseguir todo lo que has conseguido?”, a lo que el compañero contesta “Trabajar duro”. Ante esa respuesta el que preguntaba exclama “¡Así, cualquiera!”.

Es que no hay misterios, esto mismo se puede aplicar a múltiples preguntas que pueden surgir ante realidades que contemplamos:

  • Pregunta: ¿Qué has hecho para hablar inglés con tanta fluidez?; Respuesta: He vivido cuatro años en Inglaterra; Conclusión final: ¡Así, cualquiera!
  • Pregunta: Veo que te mantienes en forma ¿Cómo tienes ese cuerpo de gimnasio?; Respuesta: Voy al gimnasio cinco veces a la semana; Conclusión final: ¡Así, cualquiera!
  • Pregunta: ¿Cómo has conseguido sacar esas notas en los exámenes? (O ¿Cómo has conseguido sacar la oposición?); Respuesta: Estudiando mucho; Conclusión final: ¡Así, cualquiera!

Me encanta la reflexión que acompaña a la Ley de la Cosecha: “Cada uno recoge lo que siembra”. Aunque también es cierto que no siempre, a veces cae un pedrisco a destiempo, no llueve… Los motivos pueden ser muchos. Lo que está claro es que, si no siembras, no recoges.

Para Einstein locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes. Si haces lo mismo obtendrás resultados parecidos.

Si este año quieres ponerte en forma, no dejes de hacer ejercicio a mitad de enero, los que tienen cuerpo de gimnasio suele ser porque van al gimnasio (algún privilegiado habrá con buena genética). Si quieres aprender inglés, ponte todos los días con el inglés, sin excepción… Mira que vas a hacer para conseguir los resultados que quieres y ánimo con la constancia.

Un gran jugador de golf decía: “Es curioso, cuanto más entreno, mas suerte tengo” ¡Ánimo con el entrenamiento!  Preparación y la persistencia son clave para alcanzar el resultado perseguido.

domingo, 10 de septiembre de 2023

Vencer la burrocracia (burocracia). Hacer lo que hay que hacer

A veces me quedo atascado con la burocracia. Quizá deberíamos decir burro-cracia. Procedimientos administrativos que se eternizan, que dificultan el avance y que parecen no tener sentido. Pondré un ejemplo.

Como un burro (burrocracia) - haciendo que los papeles avancen
Soy profesor universitario y para poder ir a un congreso, teniendo ya el presupuesto para ello, me lleva unas seis u ocho horas. Sería largo de explicar, como resumen, tengo que seguir un procedimiento administrativo (te puedes saltar los cinco siguientes párrafos, como todo procedimiento que se precie, es largo y farragoso, eso que ya tengo experiencia).

Lo primero, tengo que conseguir las firmas que autorizan mi desplazamiento (lo que supone varios correos). Lo que supone que tenga que firmar: el responsable del departamento; alguien de investigación que comprueba si los códigos están bien puestos y el vicerrector correspondiente, para lo que tiene que pasar por su secretaría (si no es el mismísimo rector).

Una vez conseguido esto, si hay que dormir algún día fuera, hay que seguir el procedimiento para viajes. En el caso de mi Universidad, solicitar presupuesto al Corte Inglés (que suele resultar caro), enviando la autorización anterior. Cuando el coste supera el máximo preautorizado, lo que casi siempre sucede, hay que rellenar un nuevo formato, solicitando autorización para el exceso de gasto al vicerrector (no siempre es fácil encontrar el formato) y enviarlo nuevamente al vicerrector, para que lo autorice. Cuando lo ha autorizado (de momento siempre ha sido así, será que soy razonable), escribes de nuevo al Corte Inglés para que te reserve alojamiento, con suerte el precio se mantiene y ya tienes donde dormir. Lo he contado en sencillo, porque el proceso puede suponer varios correos a la agencia de viajes del Corte Inglés. Además, ¡Ay de ti si el precio ha aumentado! Vuelve a la casilla anterior a pedir nueva autorización.

También hay que inscribirse en el congreso correspondiente y pagar. Si no está dado de alta como proveedor de la Universidad, previo al pago, deben rellenar el formato de alta de proveedores, certificando que son los titulares de la cuenta, enviándolo al servicio de Contabilidad de la Universidad. Así que eso te supone unos cuantos correos más.

Posteriormente, la unidad de investigación, a la que tienes que decir que ya están de alta, puede proceder al pago. Para eso tienes que rellenar otro documento, otra vez con tu nombre, apellidos, proyecto al que se va a cargar (que ya lo habías puesto en la autorización al vicerrector…) y más datos, diciendo que paguen y que te comprometes a entregar después la factura a nombre de la Universidad, firmarlo. Con suerte, si el que tiene que pagar, no tiene el día libre, se pagará y te enterarás.

Este es el procedimiento simple, se puede complicar si resulta que el congreso está al final del plazo en el que acaba el proyecto donde se va a cargar, lo que lo complica más, pero eso lo dejamos para los entendidos.

Una vez superado el procedimiento puedes ir al congreso. Una vez superada la burocracia (burrocracia) puedes hacer lo que aporta valor.

El procedimiento es claro, se puede entender, aunque es largo. Muchas veces la pereza hace que te resistas, hasta te cabreas… El único perjudicado eres tú mismo, más vale tomárselo con filosofía, hacer lo que tienes que hacer para saltar ese obstáculo y seguir avanzando.

Hacer lo que tienes que hacer para llegar a donde quieres llegar. En este caso a un congreso. A veces no apetece, no ves que aporte valor, pero es necesario si quieres llegar. Son pasos que hay que dar. Es como conseguir la licencia para empezar a construir, sin ella no es posible o te van a tirar lo construido.

La metáfora de sacar la pelota de tu tejado me sirve para estos procedimientos. A cada paso, la pelota vuelve a tu tejado, cuando ya has dado el primero, debes dar el segundo y mandarlo al siguiente paso. En cada uno te enfrentas a la pereza, porque una vez dedicada media hora, toca esperar hasta dar el siguiente paso, que cuando toca, cuesta más porque has tenido que parar.

Algunos abandonan antes de llegar al final del procedimiento. Si abandonas, has perdido todos los pasos previos. Dejar las cosas a medio terminar es peor incluso que nunca empezar, se queda a medias y además duele por el esfuerzo puesto en ello (lo hecho a medias queda como un recordatorio de lo no terminado).

Esperemos entre todos mejorar los procedimientos, hacerlos más fáciles para todos, también para los administrativos, que son los guardianes de las vallas que impiden que el tema avance. Son la principal víctima del sistema, los que dan la cara cuando el procedimiento no funciona, ante los sufridos administrados.

En lugar de solo quejarme y patalear, voy a hacer una propuesta de mejora al procedimiento, quizá hasta me hagan caso y ahorre un montón de tiempo a administración, administrativos y administrados, nunca se sabe.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Los jóvenes de hoy en día sueñan y hacen

“Los jóvenes de hoy en día adoran las cosas lujosas; tienen malos modales y desprecian la autoridad; muestran una falta de respeto hacia los mayores y les encanta platicar en donde estén. Los jóvenes son hoy en día unos tiranos y no son serviciales en sus casas. Nunca se levantan cuando los mayores entran en la casa. Les llevan la contraria a sus padres, hablan delante de la gente, comen golosinas en la mesa, cruzan sus piernas y les faltan al respeto a sus maestros”.

Podríamos oír esta frase a mucha gente ahora, aunque realmente la frase está atribuida a Aristóteles, en el siglo IV antes de Cristo. Así que siempre se ha hablado mal de los jóvenes.

La juventud es una época de descubrimientos, de probar, dónde normalmente nos atrevemos más y tenemos menos ataduras, la juventud es la esperanza del futuro. Seguramente Aristóteles tenía un mal día y había olvidado cómo era de joven.

Este viernes estuve hablando con María, una alumna que hace unos dos años se fue a hacer su trabajo fin de grado, antiguo proyecto fin de carrera, a Méjico. Después de acabar estuvo unos meses viviendo en Las Vegas (Estados Unidos) para aprender inglés. Volvió por España y se marchó a Australia a continuar con el inglés donde estuvo cinco meses para irse de viaje por el sudeste asiático durante cuatro meses y medio. Todo esto con poco dinero y muchas ganas.

Aprendí mucho en la conversación, sobre todo un nuevo mundo de intercambio de servicios que se mueve en internet, sobre el atreverse a hacer cosas, hacer que las cosas les sucedan, sin esperar que sucedan por arte de magia.

Ella ha aprendido de las experiencias, de vivir con gente de distintas culturas, de ver nuevas formas de vivir y todo por salir de la zona de confort, esa zona donde estamos cómodos y aprendemos poco. Para aprender nos tenemos que retar y a veces sentir incomodidad.

El aprendizaje, la experiencia, lo que sabemos, nos da posibilidades, nos abre puertas, además de abrirnos la cabeza. Y las experiencias que tengas dependen de lo que decidas hacer, quedarte en casa delante de la tele con el mando a distancia o hacer cosas.

El momento perfecto nunca llega. Hoy en un foro de emprendimiento que si tienes hijos pequeños igual no es el mejor momento para emprender e iniciar una empresa. Aunque si la juventud ya se pasó y tienes un sueño ¿a qué vas a esperar?
En Nueva Orleans, en 2011, Candy Chang pintó una pared de pizarra y dio espacio y permiso para que la gente soñase, escribió “before I die I want…” (“antes de morir quiero…”) y dejo tizas para que cada uno añadiese lo que quisiese y todos nos pudiésemos sentir acompañados en nuestros sueños. Las cosas más valiosas que tenemos son el tiempo y las relaciones con otras personas, como Candy nos dice en el video más abajo.

No somos eternos, nunca vas a ser más joven que ahora, aunque tengas 60 años. No esperes más para perseguir tu sueño y hacer lo que quieres hacer antes de morir.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Tanto pensar en hacer se pasa la oportunidad

Llevo toda la semana pensando en escribir esta entrada sin hacerlo, no he encontrado el momento. Podría decir que no he tenido tiempo, estaría mintiendo, todos los días tengo y he tenido 24 horas, aunque las he dedicado a otra cosa.

Y es que por mucho que pensemos en hacer algo ese algo no se suele hacer solo, sobre todo si está esperando a que lo hagamos nosotros. Podemos estar pensando en estudiar todo el día sin hacerlo y al final del día no habremos avanzado y además nos sentiremos culpables de no haber hecho. Curioso, estaríamos mejor si ni siquiera hubiésemos pensado en lo que nos conviene.

Y es que darse cuenta de lo que es importante para nosotros en cada momento supone una responsabilidad, por eso muchos prefieren no mirar, no darse cuenta y así no se tienen que hacer responsables. Responsabilidad es habilidad para responder y la respuesta se ve en las acciones.

Así puedo pensar en recoger la mesa y no hacerlo, pensar todos los días en que tenía que hacer ejercicio y no moverme del sofá o pensar en decir algo a esa chica sin acercarme siquiera.

Nos excusamos diciendo que hay que pensarlo bien y no atascamos en la parálisis por el análisis, tanto pensar no hacemos.
Foto tomada del blog mundodeisabel
Además cuanta energía gastamos pensando en hacer algo sin hacerlo, para después fustigarnos por no haber hecho. Darte cuenta de lo que estás “NO HACIENDO” te lleva a la insatisfacción y de ahí puedes sacar la energía para empezar a hacer. Podemos aprovechar esa energía para ponernos en movimiento en lugar de para culpabilizarnos.

Pensar en hacer sin hacer nos lleva a la insatisfacción, esa insatisfacción nos puede impulsar a avanzar si no lo hemos hecho antes

Otras veces no empezamos esperando el plan perfecto o el momento perfecto hasta que perdemos la oportunidad ¿Cuándo es el momento perfecto para tener un hijo? Hay que tener la pareja perfecta, una casa, trabajo indefinido… Y claro cumplimos los 40 esperando y después quizá sea demasiado tarde.

No pienses demasiado no sea que se pase la oportunidad sin ni siquiera haberlo intentado.

La única forma de avanzar es ponerte con ello. Y podemos transformar la insatisfacción en satisfacción del resultado conseguido. Además de disfrutar del camino, sabiendo y sintiendo que estamos haciendo lo que queremos hacer porque es importante para nosotros. Como escribir este texto.

Mira a ver qué es lo que estás pensando en hacer desde hace tiempo, eso que te ocupa la mente y decide cuándo vas a empezar y lo bien que te vas a encontrar cuando lo tengas hecho.

En mi caso, algo que vengo pensando desde hace tiempo es escribir un artículo científico, empiezo mañana, hoy ya he escrito esta entrada.

jueves, 21 de abril de 2016

Los cuatro pasos para vivir la vida que quieres

La vida es cómo un viaje con un punto de partida y una estación final. El recorrido lo marcas tú o te lo marcan y te dejas llevar. Puedes decidir dónde quieres ir, te puedes poner tus propios límites (y no salir de tu ciudad) o abrirte a nuevas experiencias, planificar el camino y después disfrutar de él o sufrir su recorrido. Tú decides, lo que te hace responsable de tu futuro.

Hay cuatro pasos fundamentales en un viaje:
  1. Saber dónde estoy.
  2. Decidir dónde quiero ir.
  3. Planificar el recorrido.
  4. Recorrer lo planificado para llegar a dónde quería ir.

El primer paso parece el más fácil, hoy estoy en Burgos, mañana estaré en Palma de Mallorca, así que cada día cambia la respuesta. Es la pregunta que me lleva a conocerme, a preguntarme quién soy hoy, cómo vivo, con quién vivo, dónde permanezco y otras muchas preguntas. En el oráculo de Delfos se recordaba en el frontón “Conócete a ti mismo” y es el primer paso de otros muchos, no siempre fácil. En ocasiones nos ponemos la excusa de “no tengo tiempo” para no conocernos.

Algunos deciden hacer el camino de Santiago para encontrar respuestas, tomarse un tiempo y cambiar de aires. Y esto nos lleva al segundo paso, decidir dónde quiero ir. Si quiero ir a Santiago está claro el objetivo y aprovechando la metáfora de la vida cómo un viaje, dónde quieres ir, dónde quieres vivir, cómo quieres vivir, quién quieres ser, con quién quieres vivir y otras muchas preguntas con sus respuestas te llevan a dar el segundo paso. Establecer objetivos.
Cuando tienes claro el objetivo, en tercer lugar, hay que planificar el camino, ver cómo puedo llegar allí, qué necesito llevar en la mochila, qué va a ser carga inútil que es mejor que no lleve, cuál es el camino, qué pasos voy a ir dando y cuando los voy a dar. Marcar las etapas del camino de Santiago, que andando desde Burgos no voy a llegar en un día. Si el objetivo lleva tiempo fijar etapas, marcar hitos para cada momento, pasos cortos que me llevarán al gran recorrido.

No menos importante decidir con quién voy a hacer el camino, dice un viejo proverbio que para ir rápido mejor ir sólo y para llegar lejos mejor ir acompañado. Si el camino es largo la compañía me ayudará a superar las dificultades, a mantener la paciencia, juntos podemos más. Hay compañeros que nos acompañarán todo el camino y otros unas etapas, quizá los volvamos a encontrar más adelante, es cómo la vida, donde unos te acompañan siempre y otros en algunos momentos.

Con los tres pasos anteriores si no damos el cuarto no llegaremos a ningún sitio, llega el momento de caminar, de hacer, de ir cumpliendo el plan y a veces desviándose para volver a recordar el objetivo. Si no avanzo no llegaré a Santiago. No hace falta prisa, salvo la que nos metamos a nosotros mismos, es cuestión de avanzar  y con tiempo llegaremos, como la tortuga siempre llega si tiene claro dónde.

En el cuarto paso toca disfrutar del camino para llegar a los objetivos del segundo paso, una vida con propósito es más motivante. Victor Frankl descubrió en los campos de concentración que los que tenían un motivo eran los que sobrevivían, no los más fuertes.

Lo que me hace caminar hoy es el propósito de hoy, tengo la libertad de cambiarlo mañana y decidir qué voy a Vigo en lugar de a Santiago, de momento el objetivo me da el foco para dar el siguiente paso.

Te invito a dar los pasos, empezando por conocerte cada día un poco más, te invito a vivir y disfrutar una vida con propósito.

jueves, 18 de febrero de 2016

Confiar y aceptar

Juan, el pequeño de mis hijos, nació con una cardiopatía. Nos dimos un gran susto cuando tenía menos de un día y se la detectaron. Lo trasladaron de urgencia a Madrid (a 240 kilómetros de donde vivimos), estuvo un tiempo ingresado y a las pocas semanas decidieron intervenirlo.

Después de la operación estuvimos varios meses yendo todas las semanas a revisión a Madrid, poco a poco las revisiones se han ido espaciando y ahora vamos una vez al año. Hoy ha sido el día de la revisión de este año y de momento todo va bien.
Hubo una gran lección a aprender en esos primeros días en Madrid, aprender a confiar y aceptar lo que nos toca. Es la otra cara de hacer todo lo que puedas y me gusta añadir, todo lo que puedas y no más.

Hacer todo lo que puedas no siempre garantiza el resultado, aumenta las posibilidades de que el resultado se dé, como cuando los agricultores siembran y cuidan lo sembrado, lo normal es que recojan, aunque siempre puede venir una tormenta que eche a perder la cosecha.

Ante la enfermedad nos podemos desesperar o podemos hacer todo lo que podamos, cuidarnos, buscar el especialista adecuado y confiar en el personal sanitario y en el futuro.

Juan me enseño a aceptar la enfermedad, aceptar que no somos perfectos, que no todo sale bien y además me enseño a confiar, a confiar en el futuro y en los profesionales de la medicina, que aunque no lo saben todo son los que más saben. En el caso de España contamos con grandes profesionales.

No podemos controlarlo todo, no podemos controlar el resultado de un examen, de un trabajo, de una relación sentimental, podemos hacer lo que podamos y confiar que algo bueno sucederá. En el caso de que el resultado no sea el esperado, aceptar y buscar los siguientes pasos, en eso consiste la tristeza del duelo, en aprender a aceptar las pérdidas y seguir adelante.

Desde aquí quiero agradecer a todo el personal del Gregorio Marañón de Madrid su gran profesionalidad, su cuidado cada vez que hemos estado allí, su excelente trato y su gran acompañamiento en los momentos difíciles. Especialmente al servicio de cardiología pediátrica y a la doctora Teresa Álvarez Martín, gracias por acogernos cada vez que vamos al Gregorio Marañón.


Espero que si alguna vez estas en una situación parecida encuentres gente excelente por el camino, como ha sido el caso y sepas depositar tu confianza en aquellos que la merecen.

viernes, 18 de septiembre de 2015

No te busques excusas, no te engañes a ti mismo

El primer paso para un buen aprovechamiento del tiempo es saber a dónde te encaminas, que es lo que quieres y trazar el plan para llegar allí. El plan supondrá actividades, cosas que hacer y después la tarea parece sencilla, ir recorriendo el camino que hemos trazado.

Eso que parece tan fácil, como por ejemplo cuando quieres perder peso o ponerte en forma la tarea consiste en hacer ejercicio, como puede ser salir a correr. La hora de la verdad, el momento de hacer, llega, y puede ser que te de pereza y finalmente no hagas lo que tenías planificado. Como no quieres tener cargo de conciencia te lo explicas a ti mismo: hoy estás muy ocupado y no hay tiempo, hace muy malo, todavía no has comprado las zapatillas…
A veces no puedes esperar al momento perfecto y te tienes que atrever a saltar
Foto de Haceme un 14 - Desafiando la realidad
Lo mismo aplica para otras muchas cosas: estudiar ese examen, leer cosas en inglés, escribir esa carta un poco comprometida, llamar a un cliente, sacar la basura, fregar los platos… Cosas que finalmente hacemos si no nos queda otro remedio o que olvidamos igual que olvidamos el objetivo (perder peso).

Cada uno tiene sus automatismos para evitar hacer. Como ejemplo si tienes que estudiar en casa igual te vas a la tele, visitas la nevera o te pones con una asignatura más sencilla. Si estamos en público nos buscamos otras alternativas para que parezca que hacemos algo útil. Y la mayoría de las veces lo hacemos de forma inconsciente, sin darnos cuenta, nos dejamos llevar.

En ocasiones incluso nos engañamos a nosotros mismos, sabemos que tenemos que ponernos con ese proyecto, que tenemos que hacer la declaración de la renta y nos ponemos a ordenar facturas, a limpiar la nevera o cualquier otra cosa de menor importancia. Y eso que es probable que nosotros mismos hayamos decidido que lo más importante era lo que no estamos haciendo.

Seguro que todos los lectores tienen la experiencia de haberse quedado en casa todo un sábado por la tarde para estudiar y en realidad no haber estudiado ni cinco minutos, entretenidos en cualquier cosa. Lo bueno que tenían los exámenes es que cualquier opción resultaba atractiva.

El primer paso es ser consciente de nuestros automatismos, cada uno tenemos los nuestros. Puede que cada vez que enciendes el ordenador para trabajar lo primero que hagas sea ir a una página que disfrutas en lugar de hacer lo que tenías pensado hacer cuando encendías el ordenador (a mí me pasa de vez en cuando).

Como es un automatismo te vas en automático. Un truco es descubrirte y darte un momento, cinco segundos, para decidir si te vas a dejar llevar en automático y hacerte consciente de a dónde te lleva el dejarte ir.

Seguramente muchas cosas las pospones porque te parecen complicadas y cuando finalmente las haces son más fáciles o llevan menos tiempo del que tenías previsto al principio.

Una clave es ir trabajando la fuerza de voluntad, la autodisciplina, el ser capaz de guiarte en el camino que quieres seguir. Empieza poco a poco, no puedes empezar por levantar 100Kg, empiezas por 5Kg y vas subiendo conforme los músculos acumulan más fuerza. La voluntad es igual, no puedes empezar por estudiar todos los días 5 horas, empieza por cinco minutos y antes de abandonar, de ni siquiera intentarlo, date cinco segundos para pensar si te compensa posponer la tarea una vez más.


No te engañes a ti mismo y te pongas excusas para no hacer lo que sabes que quieres-tienes que hacer. Tienes la capacidad de elegir lo que vas a hacer en cada momento.

miércoles, 26 de agosto de 2015

¡No te hagas la vida difícil! El arte de complicarse la vida

Nos gustaría hacer de forma fácil, aun así, en ocasiones, nos complicamos la vida. Hoy quiero compartir algunas formas que empleamos para meternos en dificultades, lo que te permitirá identificarlas y luchar contra ellas. Para vencer a un enemigo hay que conocerlo.
Mito de Sísifo, condenado a llevar eternamente una piedra montaña arriba
Estas ideas están inspiradas en el libro de Marcia Wieder “Doing less and having more”, que traduzco: haciendo menos y consiguiendo más, lo que suena fantástico. Lo primero es no hacer una situación más difícil del o que es, para lo que empleamos:
  1. Vaguedad: no tener claro lo que queremos, el objetivo, no empezar con un fin en mente como propone Stephen Covey. La frase “no lo sé” puede tener su coste.
  2. Reaccionar sin pensar: actuar de forma reactiva en lugar de proactiva. No haber aprendido a decir “no” tiene su coste en objetivos propios. No reacciones sin pensar, aunque sea unos segundos.
  3. Ir con el piloto automático: si algo te quita energía, creatividad o no te divierte igual es momentode dejarlo.
  4. Quejarse: es un sumidero de energía que afecta al que se queja y a sus relaciones. Solo vale la queja si estableces acciones, quejarse por quejarse no nos lleva a avanzar. (A complaint free World).
  5. Inacción: No hacer cuando sabes que tienes que hacer. En la mayoría de las ocasiones sabemos lo que tenemos-queremos hacer y hay veces que no encontramos la fuerza de voluntad para hacerlo. Año tras año los mismos objetivos en la lista (por mi parte este año ¡aprendo a dar masajes!). Momento de hacer, si no haces no avanza.
  6. Buscar lo que no existe: hay que distinguir sueños de fantasías, lo posible de lo imposible, no desconectar de la realidad. Lo mejor buscar consejo experto, preguntar al que ya ha estado allí. Pide ayuda, no es signo de debilidad sino de inteligencia. Aprender a confiar en los demás.
  7. Intentarlo: ¿a quién prestarías dinero? Al que dice que te lo devolverá o al que dice que intentará devolverlo. Si solo lo intentamos nos estamos justificando de antemano para no conseguirlo. No se intenta, se hace.
  8. Sobre-analizar: “Parálisis por el análisis”. Tanto analizar las cosas nos quedamos parados y no hacemos. Hay que pensar las cosas lo suficiente y no demasiado. Se aproxima a la trampa del perfeccionismo.

En cada una de nuestras estrategias para ponernos las cosas más fáciles he resaltado un enlace que nos puede permitir profundizar en ello.


Puede ser que te compliques la vida porque así encuentras una justificación para quejarte ¿Realmente merece la pena?