jueves, 18 de febrero de 2016

Confiar y aceptar

Juan, el pequeño de mis hijos, nació con una cardiopatía. Nos dimos un gran susto cuando tenía menos de un día y se la detectaron. Lo trasladaron de urgencia a Madrid (a 240 kilómetros de donde vivimos), estuvo un tiempo ingresado y a las pocas semanas decidieron intervenirlo.

Después de la operación estuvimos varios meses yendo todas las semanas a revisión a Madrid, poco a poco las revisiones se han ido espaciando y ahora vamos una vez al año. Hoy ha sido el día de la revisión de este año y de momento todo va bien.
Hubo una gran lección a aprender en esos primeros días en Madrid, aprender a confiar y aceptar lo que nos toca. Es la otra cara de hacer todo lo que puedas y me gusta añadir, todo lo que puedas y no más.

Hacer todo lo que puedas no siempre garantiza el resultado, aumenta las posibilidades de que el resultado se dé, como cuando los agricultores siembran y cuidan lo sembrado, lo normal es que recojan, aunque siempre puede venir una tormenta que eche a perder la cosecha.

Ante la enfermedad nos podemos desesperar o podemos hacer todo lo que podamos, cuidarnos, buscar el especialista adecuado y confiar en el personal sanitario y en el futuro.

Juan me enseño a aceptar la enfermedad, aceptar que no somos perfectos, que no todo sale bien y además me enseño a confiar, a confiar en el futuro y en los profesionales de la medicina, que aunque no lo saben todo son los que más saben. En el caso de España contamos con grandes profesionales.

No podemos controlarlo todo, no podemos controlar el resultado de un examen, de un trabajo, de una relación sentimental, podemos hacer lo que podamos y confiar que algo bueno sucederá. En el caso de que el resultado no sea el esperado, aceptar y buscar los siguientes pasos, en eso consiste la tristeza del duelo, en aprender a aceptar las pérdidas y seguir adelante.

Desde aquí quiero agradecer a todo el personal del Gregorio Marañón de Madrid su gran profesionalidad, su cuidado cada vez que hemos estado allí, su excelente trato y su gran acompañamiento en los momentos difíciles. Especialmente al servicio de cardiología pediátrica y a la doctora Teresa Álvarez Martín, gracias por acogernos cada vez que vamos al Gregorio Marañón.


Espero que si alguna vez estas en una situación parecida encuentres gente excelente por el camino, como ha sido el caso y sepas depositar tu confianza en aquellos que la merecen.

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