Mostrando entradas con la etiqueta frustración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta frustración. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de mayo de 2025

Al mal tiempo, buena cara

El martes 13 de mayo llegué a Buenos Aires desde España a primera hora. Tenía que coger un vuelo interno a Tucumán, y ya había pasado todos los controles cuando llegó la noticia: el vuelo se cancelaba. “En martes y 13 ni te cases ni te embarques”, dice el refrán… y se cumplió al pie de la letra.

En un primer momento me invadió la frustración. Estaba tan cerca de embarcar que podía visualizar el despegue. Pero respiré hondo. Podía quedarme enganchado en la queja o decidir ocuparme de lo que sí estaba en mis manos. Elegí lo segundo.

Mientras otros se enfadaban con razón, aunque sin solución, yo intenté mantener la calma. La persona que me atendió estaba desbordada, como tantas veces ocurre en estos casos. Aun así, fue amable. Me explicó que la opción más temprana para volar a Tucumán era el día 15 a las seis de la mañana. ¿De qué me servía enfadarme con alguien que no tenía la culpa?

Pedí lo justo: alojamiento, comida y los traslados en Buenos Aires durante ese día y medio. No fue fácil encontrar alojamiento disponible, y la responsable tuvo que intentarlo varias veces. Agradezco su esfuerzo y su trato, incluso bajo presión.

Y en medio del caos, algunas lecciones comenzaron a tomar forma:

  • Que a veces no merece la pena enfadarse. Es mejor poner la energía en lo que puedes resolver y soltar lo que no está bajo tu control.
  • Que reconocer la amabilidad del otro y ser amable tú también, incluso en medio de la tensión, abre puertas. Motiva.
  • Que pedir lo justo, ni más ni menos, suele ser el camino más eficaz. No se trata de resignarse, sino de negociar con sensatez y sin venganza.

Con ese día inesperado en Buenos Aires, aproveché para visitar la Universidad en la que trabajaré esta semana que empieza. Me ubiqué, practiqué los trayectos, y me sentí más preparado. Al final, ese imprevisto me sirvió de orientación.

Pero la aventura no terminó ahí. El día 15 fui al aeropuerto previsto… y el vuelo había cambiado de terminal. Nadie me avisó. Corrí, tomé un taxi, y por suerte tenía dinero para cubrirlo. Lo reclamaré, aunque no tengo muchas esperanzas. Aun así, agradezco poder haberlo pagado. A veces, el dinero sí soluciona cosas, y rápido.

Y ahí viene otra enseñanza: tomárselo con humor. No engancharse en el enfado, que solo desgasta y a menudo termina salpicando a los que intentan ayudarte. Si tú estás tranquilo, es más probable que el otro lo esté también. Como decía un viejo compañero de trabajo: la amabilidad llama a la amabilidad.

“El enfado a veces solo desgasta y salpica al que quiere ayudarte”

Pero cuidado: esto no es resignación. Es aceptación activa. Buscar soluciones sin perder el foco, pedir lo justo sin perder la calma. Desde ahí se decide y actúa mejor.

Y sí, muchas cosas podrían haber salido peor: el avión no se estrelló, dormí bien, comí sin problemas. Lo que hoy vemos como “normal” era impensable hace décadas. Que se lo digan a mi tío abuelo Basilio y a su mujer Lola, que tardaron semanas en cruzar el océano hace más de 80 años. Hoy, en pocos días, uno puede ir de Burgos a Tucumán.

¿Por qué, entonces, tanta atención a lo que falla? ¿Por qué no poner más el foco en lo que funciona?

Ya he pasado unos días en Tucumán, han sido estupendos (eso es otra historia). Mañana vuelvo a Buenos Aires en autobús, buscando una opción con menos probabilidad de cancelación que el avión. Aunque claro, ahora hay inundaciones y algunas rutas están cortadas, no sé si podré viajar. La aventura continúa. Haré lo que pueda. No controlo la lluvia como no controlo la mayoría de cosas.

“Aceptar lo que no controlas y fluir con lo que hay”

“Lo que hay, hay”

Lo que sí puedo es elegir cómo vivir las circunstancias. No engancharme con lo que va mal, y sí reconocer todo lo que va bien. Porque siempre hay algo que va bien. Y muchas veces, con buena cara… el mal tiempo se vuelve más llevadero.

Si quieres seguir leyendo lo que se publica en el blog, formar parte de esta tribu, puedes seguirme en LinkedIn, para no perderte la próxima. Haz clic aquí.

domingo, 9 de agosto de 2020

Superar la frustración

Cuando no conseguimos algo que esperábamos lograr, la falta del resultado previsto nos lleva a la frustración, que puede venir acompañada de descontento, tristeza, enfado en un primer momento y en algunos casos llevarnos a la desmotivación y el abandono.

Soy académico, profesor de Universidad. Además de dar clase, dedicamos nuestro tiempo a la investigación y procuramos, entre otras cosas, publicar nuestros resultados en revistas científicas (siempre me ha costado explicar esta parte a los que no son de este mundillo).

Antes de aceptar la publicación de nuestro trabajo lo revisan, y si no les parece “bueno”, es decir, adecuado a sus objetivos, de suficiente calidad, novedoso, entonces rechazan su publicación.

Es frustrante que rechacen un trabajo de varios meses y sienta como un jarro de agua fría. No llevo bien el rechazo, inicialmente me cabreo y creo que no han sabido ver lo que el artículo aporta. Me dan ganas de abandonar y de hecho me suele venir bien aparcar el rechazo unos días.

El peligro está en no afrontarlo, en aparcar lo trabajado definitivamente, sin volver sobre ello, por lo doloroso del “fracaso”, de no ver cubiertas las expectativas. Entretenerme criticando en lugar de ver para qué me puede ser útil, qué puedo aprender de este revés.

Cuando la desilusión baja puedo ver, escuchar y sentir los comentarios de quien lo ha revisado, que normalmente son acertados, tienen parte de razón, y si sé aprovecharlos puedo mejorar el trabajo inicial.

En ocasiones toca rehacer muchas cosas, reflexionar, replantear puntos de vista y metodologías, volver a trabajar sobre el tema muchas horas. Aprovechar el revés inicial para mejorar y seguir avanzando.

“Mejor emplear la energía en mejorar que en criticar”

La frustración es algo que nos hemos encontrado y nos seguiremos encontrando a lo largo del camino. Si no somos capaces de afrontar las desilusiones, levantarnos y volver a intentarlo no lograremos grandes cosas.

La mayoría aprendemos a andar. De media nos caemos 4000 veces antes de aprender a andar, y aun así perseveramos hasta conseguirlo. Lo mismo pasa al aprender a andar en bicicleta, hay que levantarse algunas veces antes de aprender. O para chutar un balón, la primera vez es complicado mandar el balón donde queremos. Para aprender a conducir, a leer, a escribir. Las cosas suelen llevar su tiempo y su práctica.

Si la frustración nos hace abandonar, entonces no lo conseguiremos. La resiliencia es la capacidad de adaptarse a las circunstancias adversas, a lo que no sale como esperábamos.

Mi hermana está reformando la casa que acaba de comprar. Quién ha construido una casa o ha hecho una gran reforma sabe que no todo funciona como esperas. Puedes rendirte a la desesperación o ir solucionando los problemas que se presentan. Es el precio a pagar por conseguir la casa que quieres.

Dice Francisco Alcaide, que las dificultades están para diferenciar los que dicen que quieren de los que realmente quieren. Las dificultades aparecerán, no todo saldrá como esperas. Tienes la capacidad de elegir si abandonas o perseveras, si realmente quieres lo que persigues.

Si ante el primer revés no somos capaces de levantarnos y volver a intentarlo no conseguiremos grandes cosas.

No hace mucho me han rechazado un artículo. He tenido que dedicar un buen montón de horas a mejorarlo y ayer acabé la nueva versión. Con el nuevo trabajo lo volveré a intentar. Quizá lo rechacen de nuevo, no tengo la publicación garantizada.

De momento me siento satisfecho del esfuerzo realizado, contento de seguir adelante, disfrutando del camino antes de conseguir el resultado, solo con intentarlo, no digamos si lo consigo. Estoy seguro que este enfoque me permitirá lograr más que si me quedo anclado en la desilusión y la crítica, en lugar de aprovechar la lección que acompaña a cada frustración.

Espero que estas letras te ayuden a superar el próximo revés, que seguro tendrás. Puedes escoger como afrontarlo.