viernes, 16 de septiembre de 2016

Vencer la inercia que nos hace seguir cómo estábamos

La inercia, cómo concepto físico, es la resistencia que opone un cuerpo a modificar su estado de reposo o movimiento, incluyendo el cambio en el movimiento.

La inercia es la que hace que cuando quieres mover algo empujando lo que más cueste sea ponerlo en movimiento, después es más fácil continuar ese movimiento.

Lo mismo nos pasa a las personas, nos cuesta arrancar, a mí me está costando arrancar después de las vacaciones, incluso aunque me apetece hacer y avanzar he perdido ritmo, cómo cuando llevas tiempo sin estudiar o sin salir a correr.

Si corres o sales en bicicleta habrás notado que hay días en los que más cuesta son los primeros kilómetros, que parece que no puedes dar un paso más, una pedalada más y que si te mantienes, no paras, pasados unos minutos encuentras el ritmo y disfrutas del ejercicio que inicialmente ibas sufriendo.

Las vacaciones son un tiempo de descanso, de desconexión y de recargar energía. Espero que sean así para ti, aunque a veces puedes volver más cansado de cómo te fuiste.

Después de las vacaciones viene un cambio, toca romper con la inercia del ritmo de vacaciones y volver al trabajo. Este cambio, esta nueva adaptación se conoce cómo el síndrome postvacacional que hasta se ha dado por llamar depresión postvacacional.
Foto de Saludpasion: síndrome postvacacional
Para adaptarte a la vuelta al trabajo o a los estudios empieza despacio, teniendo clara tu meta y vete cogiendo ritmo. Con el tiempo el ritmo que cojas es un nuevo movimiento que generará una nueva inercia y te mantendrá avanzando. Es el secreto de los hábitos, generar inercias positivas.

Si te incorporas ahora de vacaciones piensa cuales quieres que sean tus nuevos hábitos laborales, los nuevos comienzos permiten un espacio para crear nuevas rutinas que te lleven a dónde quieras ir. Cada comienzo es una nueva oportunidad.

Para vencer la inercia, la barrera de la pereza:
  1. Comienza con un propósito claro: si tienes claro hacia dónde vas es más fácil vencer los obstáculos y encontrar la fuerza para avanzar en la buena dirección.
  2. Esfuerzo inicial: Se consciente que lo que más cuesta es ponerse en marcha, al principio supone esfuerzo. El esfuerzo esconde su recompensa.
  3. Mantenimiento: Una vez que has vencido la barrera de la pereza, mantente hasta generar el hábito, convertir la inercia en una aliada. La inercia, el hábito, permite avanzar con menos esfuerzo.

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