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domingo, 16 de marzo de 2025

La importancia de la claridad de cada día

Comenzar el día sin una dirección clara es como subirse a un barco sin rumbo: podemos avanzar, pero corremos el riesgo de dar vueltas sin sentido, desperdiciando energía en distracciones y tareas poco importantes. Tener claridad sobre lo que queremos hacer y lograr nos permite aprovechar mejor el tiempo, mantenernos enfocados y, sobre todo, sentirnos más satisfechos al final del día.

La planificación diaria es el hilo que te guía para hacer lo que quieres cada día. Tener clara la visión de lo que te dejará contento al final del día
Por mi parte, cuando tengo claro qué voy a hacer, todo cambia. Me resulta más fácil apartarme de las distracciones, evito interrupciones innecesarias y dejo de posponer tareas importantes. Incluso aspectos como el ejercicio se ven beneficiados: si sé a qué hora voy a ir al gimnasio y recuerdo por qué es bueno para mí, es mucho más probable que lo haga, lo que me deja con mejor cuerpo, además de satisfecho. También noto que, si tengo un plan, es más fácil que priorice una siesta reparadora en lugar de perder el tiempo con el móvil. Paradójicamente, cuando sé lo que tengo que hacer, puedo incluso permitirme fluir de manera más consciente durante la tarde, sin sentir que estoy procrastinando; incluso puedo reservar tiempo para lo que surja, sabiendo que todos los días surge algo. Es más probable que tome una caña con los amigos o que lea con mi hijo un rato. Primero está el propósito, seguido por el plan, con lo que es más fácil la puesta en marcha.

Tener un día productivo no significa llenarlo de tareas sin descanso. Al contrario, se trata de asegurarnos de que lo que hacemos tiene un propósito. Y para lograrlo, hay un ejercicio muy sencillo que puede marcar la diferencia: dedicar cinco minutos al comenzar la jornada a visualizar el día. Preguntarnos:

¿Qué quiero o necesito haber hecho al final del día?

Nos ayuda a establecer prioridades, tomar mejores decisiones y terminar el día con la satisfacción de haber avanzado en lo que realmente importa.

Tener claro lo que quiero, los pasos a dar, las actividades del día, para evitar correr de un lado a otro sin llegar a ningún lugar.

El momento de la verdad no está en los grandes planes ni en las metas a largo plazo, sino en el día a día. Un objetivo anual solo se cumple si cada jornada aporta un pequeño avance. Lo que realmente cuenta no es lo que queremos hacer en el futuro, sino lo que hacemos hoy. No mañana ni pasado, sino ahora. Por eso, tener claridad sobre el día es fundamental: cada decisión, cada tarea completada y cada hábito reforzado son los ladrillos con los que construimos nuestros logros.

Si perdemos de vista el presente, los planes quedan en intenciones y el tiempo se nos escapa sin resultados.

Cinco minutos que pueden marcar la diferencia ¿Qué tal si pruebas mañana? ¿Qué tal si pruebas cada día? Cinco minutos para planear pueden hacer que tu día sea completamente diferente. 🚀

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domingo, 5 de enero de 2025

Los objetivos del año

Empieza el año y lo podemos aprovechar para marcar el comienzo de una etapa. Mirar atrás, al año pasado, para aprender y coger impulso, decidiendo qué queremos para este 2025.

En la entrada anterior del blog invitaba a revisar el año que termina con una mirada amable, para reconocer lo que sí ha habido, lo que sí hemos hecho, lo que sí hemos vivido. Eso nos anima a seguir con lo que queremos, con lo que y con quienes nos han aportado. Por mi parte me propongo seguir con una entrada semanal en el blog, esta es la primera de otras cincuenta y una que vendrán.

Ahora te invito a plantearte un reto que pueda hacer que el año que empieza merezca la pena ¿Qué es lo que si tienes concluido hará que estés satisfecho? Por mi parte estoy escribiendo un libro que espero tener terminado y publicado a final de año.

Cómo no hay dos sin tres y tres objetivos los puedes mantener en mente, si ya tienes dos, como es mi caso, puedes escoger uno más, algo que te cueste y te lleve a avanzar. En mi carrera profesional, lo que me lleva a avanzar en la Universidad es publicar resultados de investigación, así que me comprometo a publicar dos artículos en revistas científicas este año, una con cada una de las personas a las que acompaño en el doctorado.

Seguro que tienes tus objetivos para el año y puede que ahí se queden. Hay gente que tiene los objetivos en piedra, así le sirven los de este año para el año que viene, se quedan en pendientes y así podemos repetir objetivos, todos los años los mismos.

Otros no se ponen objetivos ya que consideran que después solo sirven para frustrarse al no conseguirlos. Simplemente con tener objetivos no es suficiente, incluso si has dado el primer paso que es tenerlos escritos y verlos de vez en cuando para ver como avanzas (hay una diferencia entre escribirlos y solo tenerlos en la cabeza).

Una guía para establecer objetivos es la regla SMART, de inteligente en inglés, los objetivos deben ser:

  • eSpecíficos: Tener claro qué es lo que quieres conseguir.
  • Medible: Cómo vas a medir el avance, cuánto quieres conseguir.
  • Alcanzable: si es imposible solo lleva a la desmotivación, tampoco tiene que ser demasiado fácil, un reto anima a dar lo mejor de ti.
  • Relevante: tiene que ser importante para ti, tiene que haber un por qué, un motivo para que ese sea el objetivo.
  • Tiempo: poner un plazo, para cuándo ese objetivo.

Te recomiendo empezar por plantearte objetivos relevantes, que sean importantes, que supongan algo bueno. Escribir el libro me lleva a seguir aprendiendo y a enfocarme en algo que disfruto, impartir formaciones y conferencias sobre la gestión del tiempo para una vida más productiva y disfrutada. Además, se supone que si he escrito un libro tengo algo que contar.

Ser específico, saber qué es lo que quieres conseguir, tener una imagen clara de lo que pretendes. Esa imagen se puede concretar más cuando la haces medible, para saber cómo va el marcador, si te vas acercando al objetivo. Si juegas un partido de baloncesto y no sabes cómo va el marcador no vas a tener tan claro como jugar. Definir el cómo vas a ir avanzando y cómo lo vas a medir. Si dices que vas a comer más sano y no defines lo que es comer sano y cómo lo vas a hacer, pues no sabrás como vas y al final tampoco sabrás si has conseguido el objetivo. Para ver que voy avanzando en escribir el libro lo concreto en dedicar a escribir diez horas semanales, dos diarias de lunes a viernes y recuperar los sábados y los domingos lo que no he hecho durante la semana.

Diez horas semanales no parecen muchas, creo que puedo alcanzarlas, pero la experiencia me dice que son un buen reto, que ponerlo así de claro va a hacer que lo tenga en mente a diario y que dedicar dos horas, aunque parece poco, va a haber días que me cueste.

El plazo en el tiempo está claro, tanto para el objetivo global de tener el libro escrito a final de año, como para el más medible en avance de diez horas semanales dedicadas a la escritura. Además, aquí lo hago público, lo que me compromete con vosotros a hacerlo. Ahora si no cumplo no solo pesará sobre mi conciencia.

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domingo, 31 de diciembre de 2023

No hay misterios para conseguir los objetivos del nuevo año

Llega final de año, momento para ver que tal nos ha ido el que acaba y que nos planteamos para el que empieza ¿Qué le pides a este año que empieza? ¿Qué resultados quieres para dentro de un año? ¿Cuáles son tus objetivos?

No hay misterios para conseguir los resultados que queremos, siempre que sean alcanzables. Hacer lo necesario para llegar allí. Tener claro el objetivo y ser constante en su persecución.

Me viene a la cabeza un chiste de dos compañeros de colegio que se encuentran pasados los años. Después de charlar un rato queda claro que a uno le ha sonreído la vida, al menos en lo económico y el otro pasa dificultades para llegar a fin de mes. El que tiene las dificultades le pregunta “¿Qué has hecho para conseguir todo lo que has conseguido?”, a lo que el compañero contesta “Trabajar duro”. Ante esa respuesta el que preguntaba exclama “¡Así, cualquiera!”.

Es que no hay misterios, esto mismo se puede aplicar a múltiples preguntas que pueden surgir ante realidades que contemplamos:

  • Pregunta: ¿Qué has hecho para hablar inglés con tanta fluidez?; Respuesta: He vivido cuatro años en Inglaterra; Conclusión final: ¡Así, cualquiera!
  • Pregunta: Veo que te mantienes en forma ¿Cómo tienes ese cuerpo de gimnasio?; Respuesta: Voy al gimnasio cinco veces a la semana; Conclusión final: ¡Así, cualquiera!
  • Pregunta: ¿Cómo has conseguido sacar esas notas en los exámenes? (O ¿Cómo has conseguido sacar la oposición?); Respuesta: Estudiando mucho; Conclusión final: ¡Así, cualquiera!

Me encanta la reflexión que acompaña a la Ley de la Cosecha: “Cada uno recoge lo que siembra”. Aunque también es cierto que no siempre, a veces cae un pedrisco a destiempo, no llueve… Los motivos pueden ser muchos. Lo que está claro es que, si no siembras, no recoges.

Para Einstein locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes. Si haces lo mismo obtendrás resultados parecidos.

Si este año quieres ponerte en forma, no dejes de hacer ejercicio a mitad de enero, los que tienen cuerpo de gimnasio suele ser porque van al gimnasio (algún privilegiado habrá con buena genética). Si quieres aprender inglés, ponte todos los días con el inglés, sin excepción… Mira que vas a hacer para conseguir los resultados que quieres y ánimo con la constancia.

Un gran jugador de golf decía: “Es curioso, cuanto más entreno, mas suerte tengo” ¡Ánimo con el entrenamiento!  Preparación y la persistencia son clave para alcanzar el resultado perseguido.

miércoles, 20 de julio de 2022

Para conseguir tus objetivos no hay misterios: plan y ejecución

Hace ya tiempo, en mi primer curso de la Universidad, viendo el resultado del examen de física, me sorprendí, esperaba más nota. Creía que era la asignatura que más había estudiado y era la de peor nota.

Empecé a apuntar cuanto estudiaba, cuantas horas dedicaba a cada asignatura. En los siguientes exámenes se repitió el resultado, la peor nota la de física y yo seguía pensando que era a la que más horas había dedicado.

Ahora tenía datos y al analizarlos la realidad era muy distinta. Había dedicado el doble de horas a cálculo, algebra o química que a física. Los resultados reflejaban las horas dedicadas en realidad, no lo que yo suponía que había dedicado.

La mente nos juega malas pasadas a veces. Me gustaba más la química, el cálculo y el algebra y menos la física. Me costaba menos ponerme con lo que me gustaba y mucho más con la física. Los ratos que pasaba estudiando física se me hacían más largos, así que pensaba que pasaba más horas.

Mis horas de estudio el 3 y 4 de abril de 1992 (ya ha llovido - 30 años)
Al final no hay misterios, si quieres aprender de algo y que eso lo reflejen los exámenes, hay que echar horas. Como dicen en Argentina, horas-culo, horas con el culo pegado a la silla, horas de estudio que al final dan sus frutos. Al final aprenderás a estudiar, irás avanzando y cada vez costará menos.

No hay misterio, si quieres tener un cuerpo de gimnasio, lo que tienes que hacer es ir al gimnasio y echarle horas. Si quieres aprender inglés, pues dedicar tiempo al inglés; mejor si puedes ir a un país de habla inglesa e interaccionar con nativos.

Si te sorprenden tus resultados, tanto para bien como para mal, analiza que es lo que estás haciendo. Lo que haces habitualmente construye tus hábitos, tus hábitos te llevan a tus resultados, no hay misterios.

No hay misterios, tres pasos para conseguir los resultados que quieres, tus objetivos:

  1. Saber lo que quieres (tener claro el objetivo, el resultado perseguido);
  2. Definir cómo conseguirlo (Plan);
  3. Hacer lo que tienes que hacer (La ejecución repetida y constante genera el hábito).

Los hábitos permiten automatizar la ejecución, que podamos hacerla ya sin pensar y con menos esfuerzo. No gastamos fuerza de voluntad, que es limitada.

miércoles, 16 de octubre de 2019

La receta para conseguir tus objetivos

La receta para conseguir los objetivos que te propongas es simple, lo que no quiere decir que sea fácil. Los objetivos sobre los que podemos actuar suelen responder a la ley de la cosecha:

“El que siembra recoge”

Obtener resultados, conseguir objetivos, especialmente los importantes, que suelen llevar esfuerzo, suele ser cosa más de agricultores que de cazadores. El agricultor prepara la tierra, siembra, cuida lo sembrado, quita malas hierbas, riega cuando es necesario y pasado el tiempo recoge los frutos del trabajo. El cazador depende más de la suerte, por eso, entre otras cosas, la agricultura nos permitió evolucionar.

Es difícil recoger trigo si no siembras trigo. Y tendré que esperar unos meses para poder recoger los frutos, cultivando la paciencia, además de ocupándome de lo que toque en cada momento. Si quiero recoger manzanas, plantaré un manzano, y me llevará aún más tiempo de cuidados poder recoger las manzanas.

Aunque la ley de la cosecha tiene un corolario, el que siembra recoge, pero no siempre, hay veces que las inclemencias del tiempo estropean el sembrado. Pero en el largo plazo, si mantengo la constancia, acabaré recogiendo frutos. Si hay un golpe de mala suerte toca levantarse y seguir, en agricultura esas cosas pasan.

Dos amigos del colegio se encuentran pasados los años, a uno le fue bien y tiene un negocio de éxito, el otro apenas cuenta con recursos, sigue creyendo que algún día le tocará la lotería o tendrá un golpe de suerte. Le pregunta el “menos afortunado”: “¿Qué has hecho para lograr todo lo que has conseguido?”; a lo que el otro contesta: “Trabajar duro”; a lo que el que piensa en la suerte solo acierta a decir: “Así cualquiera

Causalidad (causa-efecto), no casualidad dibujo de Leyre Fontaneda

Y es que así cualquiera consigue resultados, haciendo lo que tienes que hacer para avanzar en lo que quieres:
  • ¿Qué has hecho para hablar inglés como hablas? – He estado viviendo en Inglaterra tres años;
  • ¿Cómo es que tienes ese cuerpazo? – Voy al gimnasio cinco días por semana.
  • ¿Cómo es que bailas tan bien? – Voy todos los fines de semana a bailar;
  • ¡Qué bien tocas la guitarra! – La toco todas las semanas desde hace 10 años

Qué te toque la lotería algunos lo llaman suerte o también puede llamarse casualidad. Hay otro tipo de suerte que se crea, se busca, se trabaja. Y después, cuando te vaya bien, escucharás, que suerte que… El entorno muchas veces no es capaz de ver el trabajo, de siembra y cuidado de lo sembrado, que has hecho.

Y es que no es casualidad, es causalidad, es encontrar cual es la causa de los resultados. La ley de causa-efecto, los resultados que consigues son fruto de lo que haces. No hay misterios para conseguir la mayoría de las cosas, es encontrar sus causas y ponerse a ello. Por eso decía la comenzar este post que es simple pero no fácil.

Si tienes claro lo que quieres es hora de ir a por ello. Define las acciones, las causas, que te llevarán a conseguirlo y ponte en camino. El mejor momento para empezar es ahora.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Orden + contraorden = desorden

Cuándo no se tiene clara la dirección, cualquier dirección es buena y corremos el riesgo de cambiar de dirección demasiado a menudo y acabar dando vueltas en círculo, moviéndonos muy rápido para no ir a ninguna parte, haciendo mucho para no hacer nada.

La falta de claridad en los objetivos en una organización lleva a que el jefe de una orden para que pasado un rato de la orden contraria, con lo que finalmente la organización no sabe a qué atenerse y qué debe hacer. Una orden seguida de una contraorden provoca desorden y ningún avance.
Cuándo es uno mismo el que no tiene claros los objetivos va dando tumbos, a veces va muy rápido a ninguna parte y acaba muy cansado. Lo ilustra claramente una historia que encontré en Internet, de autor desconocido, sobre el síndrome D.A.D.E. (Deficit de Atención Debido a la Edad):

Decido lavar mi coche, cuando voy hacia el garaje, veo que hay correo en la mesa de entrada, decido revisarlo antes de lavar el coche. Dejo las llaves del coche sobre la mesa, echo a la papelera, todo el correo publicitario y veo que la papelera está llena. Decido entonces dejar las facturas sobre la mesa y vaciar primero la papelera. Pero, entonces pienso que como voy a pasar junto al buzón de correos, cuando saque a la basura la papelera, puedo primero preparar el pago de las facturas. Preparo mi talonario sobre la mesa, pero veo que no me queda más que un cheque. Mi otro talonario está en mi despacho. Voy allí y encuentro sobre la mesa la lata de Coca que había empezado a beber. Voy a buscar mi talonario, pero, antes de nada, es necesario que quite de ahí esta Coca, antes de que se caiga accidentalmente. Veo que está templada, por lo que decido meterla en el frigorífico para enfriarla. Me dirijo a la cocina con la Coca. El florero sobre la encimera me llama la atención: ¡Las flores necesitan agua! Dejo la Coca en la encimera y encuentro mis gafas para leer (que buscaba desde esta mañana). Pienso que es mejor llevarlas a mi despacho, pero antes voy a poner agua a las flores. Dejo las gafas en la encimera, lleno una jarra con agua y, de repente, veo el mando a distancia de la TV. Alguien lo ha dejado en la cocina. Pienso que, esta noche, para ver la tele, lo voy a buscar por todos los sitios y no me acordaré que está en la cocina. Decido entonces llevarlo al salón, que es su sitio, pero antes voy a añadir agua al florero. Echo agua al florero pero vierto la mayor parte al suelo. Entonces, pongo el mando en la mesa y voy a buscar un trapo para limpiar el estropicio. A continuación vuelvo a la puerta, tratando de acordarme de qué quería hacer.

Al final del día: el coche no está lavado, las facturas no están pagadas, hay una coca-cola templada en la encimera de la cocina, las flores no tienen agua suficiente, no tengo mi nuevo talonario, no encuentro el mando a distancia de la tele, no sé dónde están mis gafas y no consigo acordarme de qué he hecho con las llaves del coche. No comprendo nada, pues no he parado en todo el día y estoy completamente reventado.

Historia que de una manera u otra nos puede resultar familiar algunos días poco productivos, en casa o en el trabajo, donde al final de la jornada no recordamos que es lo que hemos hecho.

Creo que no es un problema de memoria, es un problema de atención a lo que hacemos, que se solucionaría teniendo claro que queremos hacer  y poniendo el foco en ello, sin dejarnos llevar por la multitarea o el cambio de actividad sin rumbo.

Por eso te aconsejo que elijas que hacer y te centres en ello, si es que quieres acabarlo, resistiendo a los numerosos estímulos que se nos presentan por el camino para pasar a otra actividad. Sin interrupciones acabarás antes.

Te dejo este enlace a un artículo dónde en 2010 ya hablábamos del DADE y otros aspectos de la gestión del tiempo: “El tiempo, un recurso escaso

martes, 11 de octubre de 2016

Objetivos equilibrados para una vida equilibrada

Los objetivos marcan la dirección hacia dónde queremos caminar en nuestra vida, las metas a alcanzar, la visión que tenemos para nosotros dentro de un tiempo, cómo nos vemos o nos soñamos en unos días, meses o años.

Si nuestro objetivo es ganar mucho dinero puede que estemos luchando en nuestro propio negocio o, si nos daba miedo montar un negocio, puede que estemos trabajando con todas nuestras fuerzas en busca del mejor salario posible.

La sociedad actual presiona para valorar a la persona por lo que tiene y ha olvidado valorar a las personas por lo que son. Como dice Covey, en busca de ese reconocimiento social trepamos por la escalera del éxito sin darnos cuenta de si la hemos apoyado en la pared equivocada, si es allí dónde queremos subir.
No siempre somos conscientes de nuestros objetivos, al igual que una corriente de agua suave, que nos arrastra sin darnos cuenta lejos del sitio dónde estábamos, hay objetivos que nos van arrastrando y en unos años nos damos cuenta que no tenemos la vida que queríamos tener.

Si no vamos en la dirección que queremos es que no perseguimos los objetivos adecuados, probablemente perseguimos otros inconscientemente, sin darnos cuenta

Una pregunta difícil es ¿qué es lo que quiero? Y acompañada de la pregunta ¿Qué estoy haciendo? nos permite saber si realmente estoy caminando hacia el sitio dónde quiero ir.

Hace unos cuantos años trabajaba de consultor, muchas horas a la semana y coincidí comiendo con el jefe a nivel europeo, un modelo para todos los que allí trabajábamos. Un modelo que nos invitaba a trabajar duro si no lo mirábamos bien.

Charlando comentó que lo que más disfrutaba era estar en verano, sentado en un banco, en un pueblo pequeño de montaña, casi una aldea, al que iba de vacaciones, charlando con los vecinos de la aldea.

Para estar sentado en un banco cómo ese sólo hace falta querer e ir. Aunque si estás demasiado entretenido trabajando para poder comprar muchas cosas, hacer muchos viajes y dar a tus hijos todos los caprichos (el éxito social), te va a quedar poco espacio para sentarte tranquilo y pasar tiempo con los que quieres.

Si te despistas persiguiendo el éxito social te pierdes el éxito personal.

Por eso para tener una vida equilibrada tienes que tener unos objetivos equilibrados. Hay que trabajar para vivir, si estás viviendo para trabajar mira a ver si eso es lo que quieres.

Unos objetivos equilibrados que te permitan cuidarte a ti, estar con los cercanos, la familia y los amigos y también trabajar y disfrutar con el trabajo, aportando a los que te rodean.

Una reflexión parecida a mí comida con el jefe la podemos encontrar en la historia del inversor y el pescador que he visto ya en varios sitios:

Un experto en inversiones, estaba en el muelle de un pequeño pueblo, cuando llegó un pescador en su bote. Dentro del bote había varios atunes amarillos bastante grandes y el banquero elogió al pescador por la calidad del pescado y preguntó:
-¿Cuánto tiempo le tomo pescarlos?
-Muy poco tiempo, respondió el pescador.
-¿Por qué no se quedó más tiempo pescando, podría haber traído más peces? Preguntó el banquero.
-Sí, seguramente, pero esto es suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de mi familia, dijo el pescador
-Permíteme que te pregunte, dijo el banquero ¿qué haces con el resto de tu tiempo?,
-Después de pescar, descanso un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta, luego acompaño a mi esposa hacer las compras y por las noches me reúno con los amigos para pasar un buen rato conversando. Llevo una vida tranquila y despreocupada, dijo el pescador.
-Mira, yo soy un especialista en marketing y asesor de grandes empresas y podría ayudarte a desarrollar un negocio. Lo que tendrías que hacer, es dedicar más tiempo a la pesca y con los ingresos podrías comprar un bote más grande. Al tener un bote más grande puedes pescar mucho más que ahora, de manera que duplicarías las ganancias. Con el tiempo podrías comprar varios botes y tener empleados que pesquen para ti.
El siguiente paso es que en lugar de vender el pescado a un intermediario, lo podrías vender directamente a la empresa que distribuye el pescado una vez envasado y empaquetado y con el tiempo podrías tener la distribución para la provincia o el país entero.
Claro cuando eso ocurra, tendrías que dejar este pequeño pueblo para instalarte en la gran ciudad, desde donde manejarías tu empresa, sin tener que salir a pescar.
-¿Pero, cuánto tiempo hace falta para que ocurra todo eso? Preguntó el pescador.
-Entre diez y quince años, dijo el banquero.
-¿Y luego qué? Dijo el pescador.
-Después se puedes vender las acciones de tu empresa al público. Te harás millonario.
-¿Y luego qué? Le preguntó sonriendo al banquero.
-Luego te puedes retirar. Te compras una casita en un pueblecito de la costa, donde puedes descansar, dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, ir con tu esposa de compras y  reunirte con tus amigos y familiares para pasarlo bien. Dijo el banquero.

-¿Acaso no es eso lo que ya tengo?

domingo, 5 de junio de 2016

Pon bien los objetivos si quieres conseguirlos

Conseguir los objetivos que te propongas es más fácil si están bien puestos. Pueden tener efecto motivador, ayudarte a enfocarte, facilitar el priorizar y decidir correctamente que hacer.

Es clásica la regla SMART, de inteligente en inglés, que nos puede ayudar a establecer objetivos inteligentes. En este caso voy a proponer una noción ampliada de sus siglas.

S: clásicamente recuerda a eSpecífico (Specific) y nos recuerda ser específicos con lo que queremos conseguir, también puede decirnos que sea Sencillo de recordar y Simple, entendido por claro.

M: Medible, para que podamos ver cómo vamos progresando, además de que nos resulte Motivadora su consecución y el camino para conseguirlo.

A: Alcanzable, si es demasiado alto y no creemos que podemos no lo conseguiremos, más que motivar será desmotivador; Ambicioso, que suponga algo importante, que merezca la pena, que nos lleve al esfuerzo, no demasiado fácil, de dificultad motivante; Accionable, donde estén claras las acciones a llevar a cabo para conseguirlo o para acercarnos; Auditable, en el que podamos dar cuenta y darnos cuenta (si es de largo plazo con hitos intermedios que nos permitan ver el avance, Analizar que tal vamos); Automotivante. Además si el objetivo es compartido con otros debe ser Acordado y Asignable, con un responsable claro.

R: Realista y Realizable, sinónimo de alcanzable; Relevante, que sea importante para ti o para tu equipo; Retador; Revisable y orientado al Resultado.

T: con un plazo de Tiempo para conseguirlo, este año, esta semana, hoy; Transformador, que suponga algo que te importe.
Además diría que me falta una P, porque además de relevantes (importantes) que sean Pocos, para tenerlos siempre en mente, entre tres y siete, para tenerlos presentes cada día, que ayuden a enfocarte y que sean Propios, tú decides lo que es importante para ti, si no lo decides otros decidirán por ti.

Todos los días, al comenzar, debes tener claro cuál es el objetivo más importante del día y la actividad que te acerca a ese objetivo: puede ser redactar un informe, una llamada, jugar con tus hijos.


Si no tienes claro dónde vas ¿cómo vas a llegar? Poner bien el objetivo es la mitad del éxito, sabiendo a dónde apuntas es más fácil acertar ¿Tienes claros tus objetivos? Te deseo los mejores objetivos y que disfrutes del camino para conseguirlos (SMART + P).

jueves, 5 de mayo de 2016

Cómo un malabarista con demasiadas pelotas en el aíre

Hoy me siento como un malabarista con demasiadas pelotas en el aíre, tantas que si no paro no se ni cuantas tengo.

Soy una persona que se ilusiona con facilidad, que enseguida me involucro en nuevos proyectos incluso sin haber concluido los anteriores. Si no pongo cierto cuidado enseguida me encuentro con demasiado, con demasiadas tareas y la agenda llena.

Una agenda llena que no permite la creatividad ni las soluciones innovadoras, que no permite la flexibilidad suficiente para experimentar y aprender por el camino. Que dificulta disfrutar de la experiencia.

¿Cuántas pelotas serías capaz de mantener en el aíre? Con una no hay problema, dos es sencillo, tres requiere haber aprendido, cuatro cierta práctica y a partir de cinco ser muy hábil.
Foto de Wikipedia - Malabarista
Pasa lo mismo con los proyectos o los objetivos que requieren dedicación. Gestionar tres requiere haber aprendido y a partir de cinco tener mucha práctica.

Recomiendo entre tres y cinco objetivos, proyectos principales, que puedas recordar con facilidad. Si tienes muchos más la mente se satura, saltando de uno a otro, para no avanzar en ninguno. En ocasiones puedes llegar a la parálisis hasta que decides por qué decantarte.

Cada uno, según su entrenamiento, podrá con más o menos pelotas, de vez en cuando puedes forzar un poco, aprender a bailar con más, aunque si sientes que tienes demasiadas, el sobreesfuerzo te llevará a que se caiga alguna, algún proyecto no saldrá adelante, perderás algún objetivo.

Así que si como yo estás con demasiadas pelotas en el aíre, te sugiero que frenes, vayas cogiendo alguna, decidas cual retirar, con cuidado para que no se caigan las importantes y dejes hueco para poder aplicar la creatividad y movimientos diferentes con las pelotas con las que sigues jugando.

Lourdes Rad (@lourradz) me ha enseñado una técnica de Mindfulness con sus siglas DROP: Detenerse, Respirar, Observar y Proseguir. En este caso, con demasiadas cosas, es una buena técnica, que nos ayuda a saber con qué proseguir aquí y ahora. En este momento solo podemos hacer una cosa, que no es poco (la multitarea no suele funcionar bien).


Si tienes demasiadas tareas, demasiados proyectos, demasiados compromisos, decide cual dejas, date permiso para parar, respirar, observar (decidir) y proseguir.

viernes, 11 de marzo de 2016

El poder de la constancia

He estado hablando con una persona que quiere perder peso, lleva tiempo intentándolo y no lo consigue. Fue a una endocrina para perder peso y que cuando vio que la endocrina estaba gorda decidió no hacer mucho caso, es como si un calvo te vende crece-pelo. Me ha dicho que va a probar unas pastillas recomendadas por una amiga, que además cuestan una pasta y me pregunta qué opino.

Las pastillas no son de las que recetan los endocrinos, con lo que coincidimos en que igual no es buena idea, nunca sabes que efecto pueden tener a largo plazo (ni siquiera a corto plazo). Afortunadamente las pastillas van acompañadas de ejercicio y dieta y el tratamiento dura tres o cuatro meses (el ejercicio y la dieta pueden marcar la diferencia)

Estoy convencido que en esos cuatro meses bajará de peso. El precio de las pastillas ayudará a mantener la motivación y la constancia para hacer ejercicio y comer de forma más saludable. Incluso los días que no apetezca hacer deporte y apetezca más darse un atracón. Quizá las pastillas solo tengan efecto placebo.
Foto de jmacpepe
Creo que la respuesta está en la constancia, en proponerte un objetivo, tener un buen porqué para ir a por ello y trazar un plan que te lleve hacia la meta. Después sólo queda la perseverancia para mantenerte en el plan y estar cada día un paso más cerca del objetivo.

He escuchado a Francisco Alcaide (@falcaide) decir que las dificultades están para distinguir los que dicen que quieren conseguir algo de los que realmente lo quieren. No todos los días apetece lo mismo, no siempre cuesta lo mismo, si realmente quieres conseguir el objetivo encontrarás fuerzas para mantenerte en el camino para conseguirlo.

Lo difícil es empezar, después es más fácil mantener los buenos hábitos. Hacer deporte de forma regular durante la semana te va a costar las primeras semanas si no hacías deporte, al cabo de dos meses si no haces ejercicio el cuerpo te va a pedir que te muevas. La constancia crea los hábitos para sea más fácil seguir, la clave es crear buenos hábitos.

Adelgazar también tiene que ver con el tiempo. Si acostumbras a comer rápido y estás 30 minutos comiendo comerás más que si comes más despacio. Un buen ejercicio para comer menos es apoyar el tenedor o la cuchara cada vez que te llevas un bocado a la boca.

Por otra parte la señal de que estamos llenos, de que hemos comido lo suficiente, tarda en llegar unos 15 minutos al cerebro. Si comes rápido puedes ingerir muchas calorías en esos 15 minutos. Por eso recomiendan parar de comer antes de sentirnos llenos.

En algunos casos tenemos que estar dispuestos a ir en contra de nuestra educación. Puede que nos hayan educado a acabarnos el plato, aunque ya estemos llenos. Puede que nos hayan empujado a comer el último filete para que no sobre ¿Cuál es el problema de guardarlo para mañana?

En resumen:
  • Ponerse objetivos y encontrar un buen porqué para conseguirlos (si tienes el por qué encontrarás el cómo).
  • Diseñar el plan para conseguir el objetivo.
  • Constancia para seguir el plan. La perseverancia hace cambiar malos hábitos por buenos (dieta, comer despacio y ejercicio).
  • Darse cuenta y cambiar creencias que nos limitan (acabarse el plato).
  • Hacer público el objetivo puede ayudar.

Los que me conocen saben que tengo cierto sobrepeso, así que este artículo puede hacer algo de gracia. Voy a aprovecharlo para hacer público el objetivo de bajar a 92 kilos este año 2016. El hacer público los objetivos ayuda a conseguirlos, así no tienes que soportar la vergüenza de no cumplir.

Si conoces a alguien con sobrepeso le puedes enviar el post, en los comentarios podéis hacer públicos vuestros objetivos para el 2016. En esta caso mejor objetivos de medio-largo plazo.

jueves, 22 de octubre de 2015

Seguir intentándolo suele tener el premio de conseguirlo

Los obstáculos están para distinguir el que realmente quiere algo del que no quiere (oído de Francisco Alcaide). Un niño se cae de media 4.000 veces antes de aprender a andar y creo que la gran mayoría aprendemos a andar, será que no nos lo pensamos demasiado y lo seguimos intentando.

Nacemos con la cualidad de la perseverancia, con la capacidad de aprender cosas nuevas y avanzar. Con tres o cuatro años (algunos incluso con dos) aprendemos a andar en bici sin ruedines. Puede que lo consigamos más tarde si no lo intentamos lo suficiente o si nos asustamos por alguna mala caída.
Aprendiendo a andar en bici - foto de Mariana Sapriza
Si tenemos muchas ganas aprendemos antes a leer. Mi hermana, un año menor que yo, aprendió a leer el periódico cuando yo ni siquiera era capaz de leer la cartilla, seguro que tenía más interés. Ya era suficientemente mayor cuando decidí que merecía la pena aprender a leer, todavía recuerdo el momento, en el camping de veraneo. Una vez decidida la meta comienzas a andar y el llegar es cuestión de tiempo.

En el colegio estudiábamos que el espacio recorrido es igual a velocidad por tiempo (s = v x t), lo que quiere decir que si vamos avanzando, velocidad positiva, con tiempo, siempre llegamos a cubrir cualquier distancia, es cuestión de perseverar. Como la tortuga del cuento en la carrera con la liebre.

Decía Henry Ford que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes estás en lo cierto. Si crees que finalmente conseguirás andar seguirás intentándolo hasta conseguirlo. Si crees que conseguirás acabar la carrera se convertirá en realidad si sigues poniendo de tu parte. No vale sólo con creer hay que hacer para que los sueños se conviertan en realidad.

Edison antes de encontrar la solución que hizo funcionar la bombilla lo intento más de 1.000 veces y cuando un colaborador le pregunto si no se desanimaba a continuar le contesto que ya sabía unas cuantas formas que no funcionaban, ¡ya estaba más cerca de conseguirlo!

¿Eres de los que ven las cosas que pasan, explican lo que ha pasado o de los que hacen que las cosas sucedan?

Si mantienes la ilusión , si crees y te esfuerzas verás nuevas oportunidades, encontrarás amigos que te ayuden, como el niño de este vídeo encuentra ayuda cuando decide quitar un árbol del camino.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Busca de quien aprender

La vida tiende a repetirse más de lo que pensamos y sino veamos un texto atribuido a Sócrates hace más de 2.400 años:

“La juventud de ahora ama el lujo, tiene pésimos modales y desdeña la autoridad. Muestran poco respeto por sus superiores y prefieren insulsas conversaciones al ejercicio. Son ahora los tiranos y no los siervos de sus hogares. Ya no se levantan cuando alguien entra en casa. No respetan a sus padres. Conversan entre sí cuando están en compañía de sus mayores. Devoran la comida y tiranizan a sus maestros” (atribuido a Sócrates).

Aunque Sócrates ya lo contó hace mucho seguro que este texto nos lo podríamos atribuir o se lo podríamos atribuir a alguno de nuestros mayores actuales, será que hay cosas que siempre funcionan de una manera muy similar.

Teniendo esto en cuenta, si ya sabes qué es lo que quieres, dónde quieres ir, tienes un fin en mente, es momento de preparar el camino, para lo que sería estupendo poder contar con alguien que ya ha conseguido lo que tú quieres, que ya ha recorrido el camino.
Busca quién te señale el camino. Foto de Txindoki
Si no tomas la dirección correcta te puedes encontrar trabajando muy duro en algo que no te lleva donde quieres. No hay nada tan inútil como hacer con mucho esfuerzo algo que no sirve para nada.

Si vas a ir de viaje a la India será bueno que te pongas en contacto con alguien que ya ha estado ahí, que va a menudo y mejor si sigue viviendo allí. Seguro que te puede dar buenas orientaciones.

Lo mismo sirve si eres estudiante de 2º de BACH y quieres ser médico traumatólogo. Seguramente sería bueno que hablases con los que ya están ejerciendo, te darían buenos consejos. También puedes hablar con los que están haciendo el camino y te llevan ventaja, los que ya están haciendo la carrera de medicina.

Si cuentas con los que ya han pasado por lo que tienes que pasar para llegar dónde quieres llegar el camino será más fácil, no te lo pongas difícil.

Puedes pensar que es complicado ponerse en contacto con quien quieres hablar, en nuestro ejemplo con un médico traumatólogo. Nos ponemos la excusa “¡no conozco a nadie!” “¡No conozco ningún médico!” Tienes dos vías para poder llegar a estar personas si no las conoces.

La primera conocidos comunes, la teoría de los seis gradosde separación nos dice cualquiera está conectado a cualquier otro del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios. El mundo es un pañuelo. Puede ser que te resulte difícil llegar hasta un astronauta, llegar a un médico te va a resultar más fácil.

La segunda es romper la barrera de la vergüenza y preguntar, no tienes nada que perder y mucho que ganar. Llama a la puerta del médico y dile que te gustaría llegar dónde él está, que admiras su profesión, pregunta si tiene algún consejo o te puede dedicar 10 minutos. Casi seguro que te dedicará más tiempo. A las personas nos encanta ser admiradas y que escuchen nuestra historia, podemos aprender mucho de los que ya saben.

Lo mismo aplica para cualquier cosa que se te ocurra: ser bailarín, actriz, empresario, si quieres ir al Everest, escalar, cambiar de trabajo y montar un hotel pequeño en la playa o entrar en esa residencia de ancianos. Los que ya han pasado por ahí tienen mucho que enseñar y a las personas nos encanta enseñar, ayudar, sentirnos útiles y contribuir.

Busca al que ya tiene la experiencia, según el refrán “más sabe el diablo por viejo que por diablo” y que “quién no conoce la historia está condenado a repetirla”. Si no conocemos el camino tropezaremos en los mismos sitios en los que tropezaron los que nos precedieron, pregunta para tropezar menos, aunque seguro que tienes que superar algún obstáculo nuevo.


Un vez que ya sepas lo que quieres busca de quién aprender y aprende el camino para llegar donde él ya ha llegado.